Actualizado el 15 de agosto de 2026Publicado el 12 de agosto de 2026
Introducción
En 1767, por orden de Carlos III, la Compañía de Jesús fue expulsada de todos los dominios españoles. En la Audiencia de Quito, la orden la ejecutó el presidente José Diguja, y su cumplimiento vació de golpe universidades, colegios, misiones amazónicas y haciendas.
Fue mucho más que una medida religiosa. Los jesuitas eran la orden con más recursos del territorio, y sus bienes -las llamadas temporalidades- pasaron a la Corona, que los vendió paulatinamente a particulares. El efecto económico fue duradero: reforzó el latifundio criollo justo cuando la economía textil entraba en crisis.

Este artículo recorre qué habían construido los jesuitas en la Audiencia, cómo se ejecutó la expulsión, qué pasó con sus bienes -incluidas las personas esclavizadas que figuraban en ellos- y las consecuencias intelectuales del destierro, entre ellas la escritura de la Historia del Reyno de Quito.
Índice de contenidos
Ficha técnica
| Medida | Expulsión de la Compañía de Jesús de todos los dominios españoles |
| Autoridad | Carlos III, en el marco de las reformas borbónicas |
| Ejecución en la Audiencia | Presidente José Diguja (1767-1788) |
| Bienes afectados | Universidades, colegios, iglesias, misiones, haciendas, obrajes, molinos y personas esclavizadas |
| Destino de los bienes | Pasaron a la Corona como «temporalidades» y se remataron a particulares |
| Instituciones jesuitas | Colegio de San Luis (1586), Universidad de San Gregorio (1622), colegio de Cuenca (1638), colegio de Riobamba (1689), misión de Maynas (1638) |
| Consecuencia intelectual | Juan de Velasco escribe en el exilio la Historia del Reyno de Quito (1789) |
| Fuentes principales | Ayala Mora, Resumen de Historia del Ecuador; Sañudo, Apuntes para la Historia de Pasto, vía Bastidas Urresty |
| Última revisión | Agosto de 2026 |
Una nota sobre la fecha
Conviene aclarar una discrepancia que aparece en la propia bibliografía ecuatoriana. Algunos textos indican que la Compañía debió salir del imperio hispánico en 1766, mientras las cronologías registran 1767.
La fecha que este sitio adopta es 1767, que es cuando el rey dispuso la expulsión y cuando esta se ejecutó en los dominios americanos. Las menciones a 1766 remiten probablemente a los sucesos peninsulares que precedieron a la decisión, en particular el motín de Esquilache, que la historiografía ha vinculado tradicionalmente con la medida.
Lo que los jesuitas habían construido
Para medir el impacto de la expulsión hay que ver primero la magnitud de lo que se desmontaba. La presencia jesuita en la Audiencia se remontaba a 1586, cuando fundaron el Colegio de San Luis, elevado a seminario en 1594.
En 1622 abrieron en Quito la Universidad de San Gregorio, que coexistió con la de Santo Tomás de Aquino de los dominicos y con la de San Fulgencio de los agustinos. Establecieron además colegio en Cuenca en 1638 y en Riobamba en 1689. La educación superior de la Audiencia estaba en buena medida en sus manos.

El otro frente fue la Amazonía. La misión de Maynas se fundó en 1638 y las misiones dirigidas desde Quito crecieron de forma significativa a lo largo del siglo XVII, de modo especial las jesuitas. Ese conocimiento del territorio oriental resultó valioso incluso para terceros: los jesuitas aportaron información acumulada a los académicos de la Misión Geodésica Francesa.
Y estaba la base económica. La Compañía había acumulado inmensas riquezas: haciendas, obrajes, molinos, trapiches y ganado. El caso documentado del colegio de Pasto -entonces parte de la Audiencia- da la escala: fundado en 1711 con un donativo de veinte mil pesos de una señora de Quito, fue recibiendo después haciendas, potreros, fincas y más de doscientas cincuenta cabezas de ganado, además de comprar otras propiedades.
Los esclavos de las haciendas jesuitas
Hay una parte de este patrimonio que la divulgación suele omitir y que la documentación registra con precisión contable: los jesuitas eran propietarios de personas esclavizadas, necesarias -según la expresión de la época- para el laboreo de sus tierras calientes.
Las cuentas del colegio de Pasto registran la compra, en 1740, de un joven de trece años y una mujer de veinte por setecientos veinticinco pesos ambos; meses después, otro de doce años por trescientos pesos. En 1736 habían comprado a una mujer de catorce años por cuatrocientos ochenta patacones, con las fórmulas comerciales al uso de la trata.
Esas personas figuraban en los inventarios como parte de los bienes, y como tales fueron rematadas tras la expulsión. La finca Convalecencia compr endía veinte personas esclavizadas, tasadas en cuatrocientos pesos cada una, y una niña de tres meses valorada en cuarenta. El 28 de junio de 1772, Matías Paz remató veintiuna personas por cinco mil setecientos cinco pesos.
Estos datos no son un añadido moralizante: son parte del expediente. La expulsión no liberó a nadie, transfirió propiedad.
La ejecución y las temporalidades
La orden llegó en el marco de la política intervencionista típica del reinado de Carlos III, y su ejecución en la Audiencia correspondió al presidente José Diguja.
No fue un trámite pacífico en todas partes. La documentación de Pasto registra que al decretarse la expulsión los funcionarios se resistieron a dar cumplimiento a la orden real. Una vez consumada, la Junta Provincial de Temporalidades sacó a remate y vendió las propiedades dejadas por la orden.
El sistema de remates tenía sus propios problemas. El doctor Tomás de Santacruz remató la hacienda Cimarrones por veintisiete mil pesos, pero al no cumplir con el pago de las cuotas fue encarcelado y la hacienda se vendió a otro comprador por veintiocho mil seiscientos.
Quién ganó con la expulsión
El efecto económico de fondo está bien establecido en la historiografía ecuatoriana: las inmensas riquezas jesuitas pasaron a poder de la Corona, que a su vez las vendió paulatinamente a particulares, y con ello se reforzó el poder del latifundismo criollo.
La cronología importa. La expulsión coincidió con el momento en que la economía textil de la Audiencia se contraía y la hacienda ganaba peso como eje económico, un proceso descrito en el artículo sobre la mita y los obrajes. La liquidación de las temporalidades puso en el mercado, de golpe, un conjunto de propiedades productivas que fueron a parar a manos de las familias criollas con capacidad de compra.
Tres décadas después, esas haciendas seguían siendo un factor de conflicto. Entre las propiedades cuyos indios protagonizaron el levantamiento de 1803 en Columbe figuraban precisamente las de «los expulsados jesuitas», junto a las de los agustinos y las de familias como los Orozco, Puyol y Larrea.
El exilio y la Historia del Reyno de Quito
La consecuencia intelectual más duradera vino por una vía inesperada. Entre los jesuitas expulsados estaba el riobambeño Juan de Velasco, que en el destierro escribió su Historia del Reyno de Quito en la América Meridional, terminada en 1789.
Esa obra sentó las bases de una conciencia histórica propia y de la búsqueda de una identidad quiteña diferenciada de la española. Su influencia fue enorme y se prolongó durante el siglo XIX.
También introdujo un problema de larga duración. Velasco describió la existencia de un «Reino de Quito» previo a los incas, una unidad política que habría cubierto casi todo el actual Ecuador. La investigación posterior ha establecido que ese reino no existió: lo que había era un conjunto de señoríos con alianzas variables, como se explica en el artículo sobre el Período de Integración. La obra sigue siendo valiosa, pero conviene leerla distinguiendo documentación de interpretación.
Hay una ironía histórica en ello: una medida destinada a reforzar el control de la Corona sobre sus dominios produjo, por vía del exilio, uno de los textos fundacionales de la conciencia criolla que dos décadas después desembocaría en la Junta de 1809.
Cronología
| 1586 | Los jesuitas fundan el Colegio de San Luis en Quito. |
| 1622 | Se abre la Universidad de San Gregorio, dirigida por los jesuitas. |
| 1638 | Se establece el colegio de Cuenca y se funda la misión de Maynas. |
| 1689 | Se funda en Riobamba el colegio de la Compañía. |
| 1711 | Fundación del colegio jesuita de Pasto con un donativo de 20.000 pesos. |
| 1767 | El rey dispone la expulsión; Diguja la ejecuta en la Audiencia. |
| 1772 | Remates de temporalidades documentados en Pasto. |
| 1789 | Juan de Velasco termina en el exilio su Historia del Reyno de Quito. |
| 1803 | Las antiguas haciendas jesuitas figuran entre las afectadas por el levantamiento de Columbe. |
Conclusión
La expulsión de 1767 ilustra bien cómo funcionaban las reformas borbónicas: decisiones tomadas en Madrid por razones de Estado que reordenaban de golpe la propiedad, la educación y el poder local a miles de kilómetros de distancia.
Su balance es ambiguo y conviene no simplificarlo. Eliminó a la orden con más recursos del territorio, pero no para beneficio de quienes trabajaban sus tierras: las haciendas cambiaron de dueño y las personas esclavizadas fueron rematadas junto con el ganado y los molinos. Reforzó el latifundio criollo justo cuando este empezaba a ser el eje de la economía serrana. Y privó a la Audiencia de buena parte de su estructura educativa y de su presencia en la Amazonía.
Su efecto más imprevisto fue intelectual. Al desterrar a los jesuitas criollos, la Corona creó sin quererlo una generación de exiliados con tiempo, formación y motivos para escribir sobre su tierra desde la distancia. De ahí salió la Historia del Reyno de Quito, con sus aciertos y con el mito que instaló para dos siglos.
Fuentes y bibliografía
- Ayala Mora, Enrique. Resumen de Historia del Ecuador. Corporación Editora Nacional, Quito.
- Sañudo, José Rafael. Apuntes para la Historia de Pasto, citado en Bastidas Urresty, Edgar, La Vendée americana. Las guerras de Pasto.
- Velasco, Juan de. Historia del Reyno de Quito en la América Meridional, 1789.
- Terán Najas, Rosemarie. Los proyectos del Imperio Borbónico en la Real Audiencia de Quito. Tehis / Abya-Yala, 1988.
- Borchart de Moreno, Christiana. La Audiencia de Quito. Aspectos económicos y sociales, siglos XVI-XVIII. Banco Central del Ecuador / Abya-Yala, 1998.
- Miño Grijalva, Manuel. La economía colonial. Relaciones socioeconómicas de la Real Audiencia de Quito. Corporación Editora Nacional, 1984.
- Keeding, Ekkehart. Surge la nación: la ilustración en la Audiencia de Quito, 1725-1812. Banco Central del Ecuador, Quito, 2005.
- Coronel Feijóo, Rosario. «Los indios de Riobamba y la Revolución de Quito, 1757-1814», Procesos, n.º 30, 2009.
Fuentes primarias
Los libros de cuentas y los inventarios de los colegios jesuitas, junto con las actas de remate de la Junta Provincial de Temporalidades, documentan la composición del patrimonio de la orden y su liquidación posterior; de ellos proceden las cifras de compraventa de personas esclavizadas y de haciendas citadas en este artículo. La Historia del Reyno de Quito de Juan de Velasco, escrita en el exilio y terminada en 1789, es a la vez fuente histórica y objeto de estudio historiográfico.
Ver también
- La Real Audiencia de Quito
- La mita, los obrajes y la economía colonial
- La Escuela Quiteña
- Conquista y Colonia
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