Actualizado el 15 de agosto de 2026Publicado el 12 de agosto de 2026
Introducción
En 1736 llegó a Quito una expedición científica enviada por la Academia de Ciencias de París con un encargo preciso: medir la longitud de un grado de meridiano terrestre junto a la línea equinoccial para resolver una disputa que dividía a la ciencia europea. ¿Era la Tierra achatada por los polos, como sostenía Newton, o alargada, como defendían los seguidores de Cassini?
La respuesta exigía comparar mediciones tomadas cerca del ecuador con otras del círculo polar. Por eso salieron dos expediciones: una a Laponia y otra al territorio de la Real Audiencia de Quito, elegido por ser un lugar habitado, seguro y atravesado por la línea equinoccial.
Los trabajos se prolongaron ocho años y su efecto desbordó con mucho la geodesia. La misión produjo la primera cartografía científica del territorio, formó al sabio riobambeño Pedro Vicente Maldonado, difundió ideas ilustradas entre la élite quiteña y dio a conocer en Europa el caucho, el platino y el curare. De aquel episodio procede, de manera indirecta, el nombre que el país adoptaría casi un siglo después.
Índice de contenidos
Ficha técnica
| Denominación | Primera Misión Geodésica Francesa; expedición franco-española |
| Promotora | Academia de Ciencias de París, con permiso de Felipe V |
| Partida | Mayo de 1735, desde Francia; los marinos españoles zarparon de Cádiz en abril |
| Llegada a Quito | Mayo-junio de 1736 |
| Duración de los trabajos | 1736-1744 |
| Jefe de la expedición | Louis Godin |
| Otros académicos | Pierre Bouguer, Charles Marie de La Condamine, Joseph de Jussieu (naturalista), Verguin (ingeniero), Seniergues (cirujano), Couplet, Hugot, Morainville, Godin des Odonais |
| Marinos españoles | Jorge Juan y Santacilia y Antonio de Ulloa, de 21 y 19 años |
| Colaborador local | Pedro Vicente Maldonado |
| Resultado | Confirmación de que la Tierra está achatada en los polos |
| Fuentes principales | Francou, Bernard, y otros, en Quito al compás de la libertad de los Antiguos (2013); Ayala Mora, Enrique, Resumen de Historia del Ecuador |
| Última revisión | Agosto de 2026 |
Una nota sobre las fechas
Conviene aclarar de entrada una confusión frecuente. Se leen tres fechas distintas para el inicio de la misión -1734, 1735 y 1736- y las tres tienen fundamento, porque designan cosas diferentes. La expedición se organizó y partió de Europa en 1735; los marinos españoles zarparon de Cádiz en abril y los académicos franceses en mayo. El grupo, ya reunido, alcanzó Quito entre mayo y junio de 1736, y algunas fuentes precisan el 29 de mayo. La fecha de 1734 que aparece en parte de la bibliografía ecuatoriana no coincide con la documentación de la propia expedición y probablemente remite a las gestiones previas.
Este sitio adopta 1735 como año de partida y 1736 como año de llegada a Quito, e indica el rango completo de trabajos como 1736-1744.
El problema científico
En 1672, un experimento del francés Jean Richer en la Guayana había mostrado que un reloj de péndulo atrasaba cerca del ecuador respecto de París. El dato sugería que la gravedad varía con la latitud y, por tanto, que la Tierra no era una esfera perfecta. Newton dedujo que debía estar achatada en los polos; los astrónomos franceses de la familia Cassini sostenían lo contrario a partir de sus propias mediciones.
La disputa no era menor ni académica: de la forma exacta del planeta dependían la cartografía y la navegación, y con ellas el comercio y el poder naval. La Academia de Ciencias resolvió zanjarla midiendo la longitud de un grado de meridiano en dos puntos extremos, cerca del polo y cerca del ecuador, y comparando los resultados.

Por qué Quito
La elección del territorio quiteño respondió a criterios prácticos: era preciso un punto atravesado por la línea ecuatorial que fuera a la vez seguro y habitado, con recursos y autoridades capaces de sostener a una expedición durante años. La meseta andina reunía además una condición técnica valiosa: cumbres visibles a gran distancia, indispensables para la triangulación.
El permiso lo concedió Felipe V, con una condición: que los acompañaran dos oficiales españoles. El Consejo de Indias recelaba de que la finalidad real fuera reconocer territorios y defensas. Fueron designados Jorge Juan y Santacilia y Antonio de Ulloa, dos guardiamarinas de veintiuno y diecinueve años, desconocidos entonces, con el rango de tenientes de navío.

Los trabajos, y las disputas
Instalado el campamento base en las afueras de Quito, la expedición comenzó a trazar la red de triangulación que se extendería hacia el sur, hasta la zona de Cuenca. Las mediciones geodésicas propiamente dichas ocuparon los primeros años, y a ellas se sumaron ascensiones a volcanes y cumbres para establecer los vértices.
El trabajo fue mucho más difícil de lo previsto, y no solo por el terreno. Las disputas entre los tres académicos principales -Godin, Bouguer y La Condamine- fueron constantes desde el viaje mismo y acabaron dividiendo la misión en grupos que trabajaban por separado. Godin se negó en un momento a compartir sus resultados; La Condamine se alió entonces con Bouguer, y en diciembre de 1741 también estos dos rompieron relaciones tras detectar Bouguer un error de cálculo del primero. Trabajando separados, completaron sus mediciones en mayo de 1743.
Hubo además obstáculos externos: recelos de la población local ante unos extranjeros que medían tierras, desconfianza de las autoridades y episodios violentos, entre ellos la muerte del cirujano Seniergues en Cuenca. En 1740, Jorge Juan y Ulloa debieron interrumpir sus observaciones porque el virrey los reclamó para organizar la defensa de Guayaquil y El Callao ante los ataques del comodoro inglés George Anson.
El resultado, pese a todo, fue concluyente: las mediciones ecuatoriales, comparadas con las de Laponia, confirmaron que la Tierra está achatada en los polos y ensanchada en el ecuador. Newton tenía razón.
Pedro Vicente Maldonado
El personaje local decisivo fue Pedro Vicente Maldonado, riobambeño que conocía el territorio a la perfección y que en 1735 había sido autorizado para abrir el camino de Quito a Esmeraldas. Colaboró estrechamente con los académicos, particularmente con La Condamine, y su formación junto a ellos lo convirtió en el estudioso ecuatoriano más notable de su siglo.
Su obra mayor es la Carta de la Provincia de Quito y sus adyacentes, el primer mapa levantado con criterios científicos del territorio, publicada tras su muerte. Durante más de un siglo fue la representación cartográfica de referencia de estas tierras.

Lo que la misión encontró además
El legado desbordó la geodesia. Sus integrantes produjeron observaciones astronómicas, mapas y registros sobre plantas, minerales, costumbres y rutas. Antonio de Ulloa identificó y describió para la ciencia europea el platino, metal desconocido entonces en Europa aunque trabajado desde siglos antes por las poblaciones de La Tolita, en la costa norte.
La Condamine, por su parte, describió el curare, llevó a Europa muestras de caucho y señaló las propiedades de la quina contra las fiebres. Sus trabajos contribuyeron además a sentar las bases del sistema métrico decimal, al vincular la unidad de longitud a una magnitud terrestre medible.
Un aspecto menos conocido: los miembros de la misión realizaron los primeros registros arqueológicos de carácter científico en el actual Ecuador, describiendo restos y monumentos prehispánicos con una mirada que no era la del buscador de tesoros.
Al terminar sus trabajos, La Condamine no tenía fondos para volver directamente a Francia y optó por la ruta más larga y peligrosa: descender el Amazonas. Aquel viaje de 1743 constituyó la primera exploración científica del gran río, dos siglos después del descenso de Orellana.
Un diálogo con los criollos y los jesuitas
La historiografía reciente ha insistido en que la misión no fue un monólogo europeo sobre un territorio pasivo, sino un intercambio en el que participaron también los jesuitas -que aportaron conocimiento acumulado del territorio, en particular de la Amazonía- y los criollos ilustrados de Quito.
El efecto sobre la élite local fue duradero. Además de sus trabajos especializados, la misión impulsó los estudios científicos y la circulación de ideas ilustradas en Quito, un ambiente del que saldrían después figuras como Eugenio de Santa Cruz y Espejo. La conexión entre aquella curiosidad científica y la posterior conciencia criolla es uno de los hilos que explican el clima intelectual previo a 1809.
Cronología
| 1672 | El experimento de Jean Richer en la Guayana plantea el problema. |
| Abril-mayo de 1735 | Parten los marinos españoles desde Cádiz y los académicos franceses desde Francia. |
| 1735 | Se autoriza a Maldonado la apertura del camino Quito-Esmeraldas. |
| Mayo-junio de 1736 | La expedición llega a Quito e instala el campamento base. |
| 1736-1739 | Triangulación geodésica hacia el sur, hasta la zona de Cuenca. |
| 1740 | Jorge Juan y Ulloa interrumpen sus trabajos para defender Guayaquil y El Callao. |
| Diciembre de 1741 | Ruptura entre Bouguer y La Condamine. |
| Mayo de 1743 | Se completan las mediciones; La Condamine inicia el descenso del Amazonas. |
| 1744 | Fin de los trabajos de la misión. |
| 1748 | Jorge Juan y Ulloa publican en Madrid sus Observaciones astronómicas y la Relación histórica. |
| 1750-1751 | Se publica la cartografía de Pedro Vicente Maldonado. |
El nombre del país
La misión popularizó en Europa la designación de estas tierras por su rasgo geográfico más singular: la línea equinoccial que las atraviesa. Cuando en 1830 el Congreso de Riobamba tuvo que dar nombre al nuevo Estado, descartó «Quito» -que habría privilegiado a una región sobre las otras dos- y escogió una denominación geográfica neutral tomada precisamente de esa línea.
El vínculo no es directo ni deliberado: nadie en 1736 pretendía bautizar un país que aún no existía. Pero la difusión internacional del término se debe en buena medida a las publicaciones surgidas de aquellos trabajos. Los detalles del nombramiento se tratan en La Constitución de 1830.

Conclusión
La Misión Geodésica resolvió el problema que venía a resolver, pero su importancia para la historia del Ecuador está en otra parte. Dejó la primera cartografía científica del territorio, los primeros registros arqueológicos rigurosos, la descripción del platino y del caucho, y un ambiente intelectual que la élite quiteña heredó y desarrolló.
Conviene no idealizarla. Fue también una empresa atravesada por rivalidades personales que dividieron a sus miembros durante años, por la desconfianza mutua entre franceses y españoles, y por el recelo de una población local que veía a unos extranjeros medir sus tierras sin explicación comprensible. Que de ese conjunto de fricciones saliera un resultado científico sólido y un legado duradero es parte de lo que hace interesante el episodio.
Fuentes y bibliografía
- Francou, Bernard. «La primera Misión Geodésica francesa en el Perú y la determinación de la forma de la Tierra (1735-1744)», en Quito al compás de la libertad de los Antiguos, 2013.
- Valdez, Francisco. «Los primeros registros arqueológicos científicos en Ecuador: la primera Misión Geodésica», en la misma obra.
- Espinosa, Carlos, y Elisa Sevilla. «Un diálogo científico tripartito: la Misión Geodésica, los jesuitas y los criollos», en la misma obra.
- Ayala Mora, Enrique. Resumen de Historia del Ecuador. Corporación Editora Nacional, Quito.
- Lafuente, Antonio, y Antonio Mazuecos. Los caballeros del punto fijo. Ciencia, política y aventura en la expedición geodésica hispanofrancesa al virreinato del Perú en el siglo XVIII. Serbal / CSIC, Barcelona, 1987.
- Ferreiro, Larrie D. Measure of the Earth: The Enlightenment Expedition that Reshaped Our World. Basic Books, Nueva York, 2011.
- Bouguer, Pierre. La Figure de la Terre, París, 1749.
- La Condamine, Charles Marie de. Journal du voyage fait par ordre du Roi à l’équateur, París, 1751.
Fuentes primarias
Los relatos de los propios expedicionarios son la fuente principal: la Relación histórica del viaje hecho de orden de su Majestad a la América Meridional y las Observaciones astronómicas y físicas hechas en los Reinos del Perú, ambas publicadas en Madrid en 1748 por Jorge Juan y Antonio de Ulloa; La Figure de la Terre de Bouguer (1749); y el Journal du voyage de La Condamine (1751), junto con su Relation abrégée d’un voyage fait dans l’intérieur de l’Amérique méridionale (1745), que recoge el descenso del Amazonas. La cartografía de Pedro Vicente Maldonado y el mapa parcial de América Meridional de La Condamine (1744) constituyen el legado gráfico del conjunto.
Ver también
- La Real Audiencia de Quito
- La Constitución de 1830 y la fundación del Ecuador
- Mapas Históricos
- Conquista y Colonia
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