Actualizado el 16 de agosto de 2026Publicado el 12 de agosto de 2026
Introducción
La historia colonial del actual Ecuador suele contarse desde Quito: la Audiencia, los obrajes, la Escuela Quiteña, la Ilustración. Pero en la misma jurisdicción existía otra sociedad, con otra economía, otros riesgos y otros intereses. Guayaquil fue durante tres siglos el único puerto de altura del territorio, y eso lo definió todo.
La historia de la Guayaquil colonial se organiza en torno a tres hechos: fue el astillero más importante de la costa del Pacífico sur, fue asaltada repetidamente por piratas y corsarios, y en el siglo XVIII se convirtió en la puerta de un producto que cambiaría el destino económico del país: el cacao.

Este artículo recorre la fundación del puerto, sus astilleros, la larga serie de asaltos e incendios, las restricciones comerciales que sufrió y el auge cacaotero que hacia 1800 lo había convertido en el motor económico de la Audiencia.
Índice de contenidos
Ficha técnica
| Fundación definitiva | 25 de julio de 1538, tras varios intentos fallidos |
| Condición | Único puerto de altura de la Audiencia de Quito |
| Actividad distintiva | Astilleros; construcción de barcos de alto tonelaje |
| Asaltos principales | 1624 (holandeses), 1687 (franceses e ingleses), 1690 (ingleses) |
| Incendios | 1731 y 1764, este último conocido como el «Fuego Grande» |
| Restricción comercial | 1631: prohibición del comercio con Acapulco |
| Apertura | 1774: libre comercio de cacao con Nueva España |
| Producto clave | Cacao, en auge desde la segunda mitad del siglo XVIII |
| Fuentes principales | Núñez, Guayaquil, una ciudad colonial del trópico; Hamerly, Historia social y económica de la antigua provincia de Guayaquil; Ayala Mora, Resumen de Historia del Ecuador |
| Última revisión | Agosto de 2026 |
Una fundación difícil
Guayaquil no se fundó de una vez. Los intentos iniciales fracasaron por la resistencia de los pueblos de la zona, herederos de los señoríos huancavilcas y punaes que dominaban el golfo. La fundación definitiva se logró el 25 de julio de 1538, cuatro años después de la ocupación de Quito.
Esa dificultad inicial marca una diferencia con la sierra. En Quito, Cuenca o Riobamba los españoles se instalaron sobre estructuras estatales previas -incaicas o caciquiles- que podian reutilizar. En el golfo se enfrentaron a sociedades de navegantes y comerciantes sin un poder central que capitular.
Los astilleros
La actividad que dio a Guayaquil importancia imperial no fue el comercio sino la construcción naval. La combinación de maderas tropicales resistentes -entre ellas el guachapelí y el roble-, un río navegable y mano de obra disponible hizo del puerto el principal astillero de la costa del Pacífico sur.
La producción se regularizó a comienzos del siglo XVII, durante la presidencia de Miguel de Ibarra, y hacia finales de ese siglo el puerto construía ya barcos de alto tonelaje. Para 1681, mientras la sierra mantenía doscientos obrajes con casi treinta mil trabajadores, el tráfico marítimo guayaquileño era mucho más intenso que a inicios del siglo.
Ese dato conviene retenerlo porque explica la posición de Guayaquil dentro del imperio: no era solo la salida de los productos de la Audiencia, sino un centro productivo por derecho propio, del que dependía la navegación de todo el Pacífico español.
Piratas, corsarios e incendios
Ser el único puerto de altura tuvo un costo. La cronología colonial de Guayaquil está salpicada de ataques desde el mar.
En 1624, piratas holandeses asaltaron y quemaron la ciudad. En 1687 la soportó un asalto de corsarios franceses e ingleses, y en 1690 fue atacada de nuevo por piratas ingleses. Esos golpes obligaron a plantear su fortificación, un esfuerzo que absorbió recursos durante décadas.
A los ataques se sumaron los incendios, favorecidos por una ciudad construida enteramente en madera sobre un clima húmedo y cálido. Hubo uno en 1731 y otro en 1764 que quedó en la memoria como el «Fuego Grande».
La vulnerabilidad se prolongó hasta el final del período colonial. Ya en el siglo XIX, las acciones de los marinos ingleses al servicio de la independencia del Cono Sur demostraron que los españoles carecían de recursos para defender el puerto, y ese cálculo pesó en la decisión de proclamar la independencia en 1820.
Un comercio restringido
La política comercial española trató a Guayaquil como una pieza subordinada del sistema, y eso generó fricciones permanentes.
En 1631 se prohibió el comercio de Guayaquil con Acapulco, en Nueva España. La medida buscaba proteger los intereses metropolitanos y el monopolio de las rutas oficiales, pero cortaba una vía natural de intercambio con el mercado novohispano, que era precisamente donde el cacao tenía demanda.
Esa lógica restrictiva se mantuvo durante más de un siglo. Las reformas borbónicas del siglo XVIII introdujeron limitaciones al comercio colonial, especialmente perjudiciales para la producción textil serrana, pero acabaron abriendo la puerta a la costa: en 1774 se autorizó el libre comercio de cacao de Guayaquil con Nueva España.
Ese permiso es uno de los elementos que explican el auge cacaotero posterior, y muestra algo importante: las mismas reformas que hundieron la economía de la sierra beneficiaron a la costa.
El cacao
La segunda mitad del siglo XVIII trajo un notable auge de la producción y exportación de cacao, que insertó a la costa en el mercado mundial de una manera distinta a la sierra y aceleró su crecimiento demográfico.

La divergencia resultante es una de las claves de toda la historia ecuatoriana posterior. Mientras la sierra se replegaba hacia el latifundio y el concertaje tras el hundimiento de los obrajes, la costa se conectaba con circuitos comerciales internacionales y desarrollaba una economía monetizada, con comerciantes en lugar de terratenientes como grupo dominante.
Ese contraste explica buena parte de lo que vendría: por qué en 1820 fueron los notables guayaquileños quienes proclamaron la independencia, por qué en la etapa grancolombiana las políticas librecambistas de Santander favorecieron al puerto y perjudicaron a Quito, y por qué el regionalismo se convirtió en el problema estructural de la República.
Una sociedad distinta
La composición social del puerto también difería de la serrana. Guayaquil era una ciudad liderada por comerciantes, no por obrajeros ni por grandes propietarios de origen encomendero, y su población incluía proporciones considerables de mestizos, mulatos y personas esclavizadas vinculadas al trabajo portuario y de plantación.
Más al norte, en Esmeraldas, se había formado desde el siglo XVI un territorio de población negra con amplios grados de autonomía, fenómeno que la investigación ha estudiado bajo el concepto de zambaje: comunidades surgidas del encuentro entre africanos cimarrones y población indígena que la Corona nunca llegó a controlar del todo.
La costa colonial fue, por tanto, mucho menos homogénea de lo que sugiere el relato centrado en la sierra, y bastante menos gobernada.
Cronología
| 1535 | Fundación de Portoviejo. |
| 25 de julio de 1538 | Fundación definitiva de Guayaquil, tras varios intentos fallidos. |
| Comienzos del siglo XVII | Se regulariza la producción de los astilleros. |
| 1624 | Piratas holandeses asaltan y queman la ciudad. |
| 1631 | Se prohibe el comercio de Guayaquil con Acapulco. |
| 1681 | El tráfico marítimo es mucho más intenso que a inicios del siglo; se construyen barcos de alto tonelaje. |
| 1687 | Asalto de corsarios franceses e ingleses. |
| 1690 | Asalto de piratas ingleses. |
| 1731 | Incendio de Guayaquil. |
| 1764 | El «Fuego Grande». |
| 1774 | Se autoriza el libre comercio de cacao con Nueva España. |
| Fines del siglo XVIII | Auge cacaotero y crecimiento demográfico acelerado. |
| 9 de octubre de 1820 | Guayaquil proclama su independencia. |
Conclusión
Contar la Colonia solo desde Quito produce una historia incompleta y engañosa. Durante los mismos siglos en que la sierra organizaba obrajes, mitas y conventos, la costa construía barcos, se defendía de piratas, ardía periódicamente y terminaba conectándose al mercado mundial por la vía del cacao.
Esa divergencia no fue un accidente ni una rivalidad de temperamentos, como a veces se presenta. Fue el resultado de dos inserciones económicas distintas dentro del mismo imperio: una región que producía tejidos para un mercado interno en decadencia y otra que exportaba un producto tropical demandado fuera.
Cuando en 1830 el Azuay exigió que ninguno de los tres departamentos aspirara a superioridad sobre los demás, y cuando Guayaquil pidió representación igual «sea cual fuere su población», estaban expresando una desconfianza construida a lo largo de trescientos años de vivir economías incompatibles bajo una misma jurisdicción.
Fuentes y bibliografía
- Núñez, Jorge. Guayaquil, una ciudad colonial del trópico. Archivo Histórico del Guayas / Banco Central del Ecuador, Guayaquil, 1997.
- Hamerly, Michael. Historia social y económica de la antigua provincia de Guayaquil, 1763-1842. Archivo Histórico del Guayas, Guayaquil, 1973.
- Ayala Mora, Enrique. Resumen de Historia del Ecuador. Corporación Editora Nacional, Quito.
- Rueda Novoa, Rocío. Zambaje y autonomía. Historia de la gente negra de la provincia de Esmeraldas, siglos XVI-XVIII. Municipalidad de Esmeraldas / Tehis, Quito, 2001.
- Vargas, José María. Economía política del Ecuador durante la Colonia. Corporación Editora Nacional / Banco Central del Ecuador, Quito, 1981.
- Miño Grijalva, Manuel. La economía colonial. Relaciones socioeconómicas de la Real Audiencia de Quito. Corporación Editora Nacional, 1984.
- Terán Najas, Rosemarie. Los proyectos del Imperio Borbónico en la Real Audiencia de Quito. Tehis / Abya-Yala, 1988.
- Destruge, Camilo. Historia de la Revolución de Octubre y campaña libertadora de 1820-1822. Banco Central del Ecuador, Guayaquil, 1982.
- Marchena, Juan. «La expresión de la guerra: el poder colonial, el ejército y la crisis del régimen colonial», en Historia de América Andina, vol. 4, UASB / Libresa, Quito, 2003.
Ver también
- La conquista española y la fundación de las ciudades
- La mita, los obrajes y la economía colonial
- La Provincia Libre de Guayaquil (1820-1822)
- Conquista y Colonia
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