La Rebelión de las Alcabalas: cuando Quito se levantó por primera vez

La Rebelión de las Alcabalas (1592-1593): Quito sitió a la Audiencia; su líder fue asesinado y diez cabecillas ahorcados pese a un perdón pactado.

Actualizado el 12 de septiembre de 2026

Introducción

Este sitio ya ha documentado la Rebelión de los Estancos de 1765, la insurrección urbana más grande de la América española en el siglo XVIII. Lo que ese relato no llegó a explicar es que el propio historiador jesuita Juan de Velasco, testigo de su época, no consideró ese levantamiento como un hecho aislado: lo describió explícitamente como la segunda gran rebelión de Quito, «no menos ruidosa que la primera», ocurrida ciento setenta y tres años antes.

Esa primera rebelión tuvo lugar entre 1592 y 1593, contra un impuesto real que el pueblo y el propio Cabildo de la ciudad se negaron a aceptar. Lo que comenzó como una disputa fiscal terminó en un asesinato político, un sitio al palacio presidencial, y una represión que traicionó abiertamente los términos de la paz negociada.

Este artículo recorre el origen fiscal de la Rebelión de las Alcabalas, el asesinato de su líder popular, el desenlace trágico de la represión posterior, y el eco que el propio Juan de Velasco reconocería casi dos siglos más tarde.

Ficha técnica

DuraciónJulio de 1592 a abril de 1593
CausaImposición de la alcabala, un impuesto real del dos por ciento sobre las ventas y permutas comerciales
Presidente de la Real AudienciaManuel Barros de San Millán
Líder popular de la rebeliónEl procurador Alonso Moreno Bellido, asesinado el 28 de diciembre de 1592
DesenlaceAhorcamiento de diez cabecillas, entre ellos el regidor Diego de Arcos, pese a una promesa previa de perdón
Autoridad que ordenó la represión finalEl enviado Arana, tras la mediación fallida del visitador Esteban Marañón
Eco posteriorEl historiador jesuita Juan de Velasco la comparó explícitamente con la Rebelión de los Estancos de 1765, «no menos ruidosa que la primera»
Fuentes principalesLavallé, Bernard, «La rebelión de las alcabalas (Quito, julio de 1592-abril de 1593)», Cultura, Banco Central del Ecuador, 1986; Ponce Leiva, Pilar, Universidad Complutense
Última revisiónSeptiembre de 2026

Un impuesto que llegó tarde a Quito

La alcabala, un gravamen del dos por ciento sobre la venta y permuta de bienes, se había implantado ya en Nueva España en 1574 y en Guatemala dos años después. El virrey del Perú, marqués de Cañete, ordenó finalmente su cobro en Quito en cumplimiento de una Real Cédula de 1591. Cuando a fines de julio de 1592 llegó a la ciudad la orden de comenzar el pago a mediados de agosto, el Cabildo se negó a aceptarla y elevó al rey una petición de exoneración, aunque advirtió que pagaría si el monarca insistía.

El presidente de la Audiencia, Manuel Barros de San Millán, conocido por su celo fiscal y por una política favorable a los indígenas que lo había hecho impopular entre blancos y mestizos, aceptó en un primer momento la propuesta del Cabildo, pero cambió de posición poco después y ordenó el inicio del cobro. El Ayuntamiento recurrió entonces al procurador Alonso Moreno Bellido para encabezar las acciones destinadas a impedir el pago, y este se convirtió, casi de inmediato, en el líder popular de la resistencia.

Palacio de Carondelet, en Quito, sede del poder político colonial desde la época de la Real Audiencia, aunque su fachada actual es posterior a la rebelión de 1592
Palacio de Carondelet, Quito. Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0).

La Rebelión de las Alcabalas: el asesinato que encendió la revuelta

Barros ordenó apresar a Moreno Bellido, lo que provocó una agitación creciente entre la población. La noche del 28 de diciembre de 1592, el procurador fue herido de muerte por disparos de arcabuz; se dijo que los tiros habían partido de la propia casa de la Audiencia. Ese asesinato desató un nuevo motín popular que buscaba matar al propio Barros, quien logró escapar; en medio del tumulto murió un sobrino del oidor Zorrilla.

Durante varias semanas la tensión se mantuvo, con la ciudad prácticamente sitiada por sus propios habitantes contra la autoridad de la Audiencia.

Plaza de la Independencia, la antigua Plaza Mayor de Quito, escenario de los tumultos populares durante la Rebelión de las Alcabalas
Plaza de la Independencia, Quito. Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

La paz negociada y traicionada

En marzo de 1593 llegó a Guayaquil el visitador Esteban Marañón, enviado a resolver el conflicto. Marañón logró que el pueblo de Quito aceptara finalmente pagar la alcabala y permitiera la entrada de un funcionario llamado Arana, a cambio de garantías explícitas de que no habría represalias contra los dirigentes de la revuelta.

Esas garantías no se cumplieron. Apenas Arana llegó a la capital, desató la represión: persiguió a los líderes de la rebelión y ordenó ahorcar a Martín Jimeno, al prestigioso regidor Diego de Arcos, y a diez personas más. Solo tiempo después el virrey emitió un perdón general que puso fin, al menos formalmente, al conflicto.

El eco que reconoció Juan de Velasco

Casi dos siglos después, en 1765, Quito volvió a levantarse contra un nuevo impuesto colonial, en lo que este sitio ya ha documentado como la Rebelión de los Estancos. El propio historiador jesuita Juan de Velasco, contemporáneo de ese segundo episodio, no dudó en establecer la conexión directa entre ambos: «A los ciento setenta y tres años de aquel memorable suceso, se vio en Quito la segunda rebelión, no menos ruidosa que la primera».

Esa continuidad, reconocida por un testigo de la época y no por la historiografía posterior, confirma que la resistencia fiscal quiteña de 1592 no fue un episodio aislado, sino el primer eslabón de un patrón de conflicto entre la Corona y la ciudad que se repetiría, con una precisión casi calendárica, casi dos siglos más tarde.

Cronología

1591El virrey marqués de Cañete ordena, por Real Cédula, la implantación de la alcabala en Quito.
Julio de 1592Llega a Quito la orden de iniciar el cobro del impuesto en agosto; el Cabildo se niega a aceptarlo.
Agosto de 1592Comienza la resistencia organizada, encabezada por el procurador Alonso Moreno Bellido.
28 de diciembre de 1592Moreno Bellido es asesinado a tiros de arcabuz; estalla un nuevo motín popular.
Enero-febrero de 1593Varias semanas de tensión y sitio popular contra la Audiencia.
Marzo de 1593El visitador Esteban Marañón negocia la paz, con garantías de no represalia.
Abril de 1593El funcionario Arana traiciona el acuerdo y ordena ahorcar a diez cabecillas, entre ellos Diego de Arcos.
Tiempo despuésEl virrey emite un perdón general.
1765Estalla la Rebelión de los Estancos, que Juan de Velasco compararía explícitamente con la de 1592-1593.

Conclusión

La Rebelión de las Alcabalas revela que la resistencia quiteña frente a la imposición fiscal de la Corona tiene una historia mucho más larga de lo que suele reconocerse, con raíces que se hunden hasta finales del siglo XVI. El asesinato de Moreno Bellido, el sitio popular contra la propia Audiencia, y la traición final de una paz negociada de buena fe, componen un relato que anticipa, casi punto por punto, la dinámica de conflicto y represalia que Quito volvería a vivir generación tras generación.

Que fuera el propio Juan de Velasco quien estableciera esa continuidad, y no un historiador posterior en busca de un paralelismo conveniente, es quizás el mejor testimonio de cuánto pesaba, en la memoria colectiva de la ciudad, el recuerdo de aquella primera gran rebelión.

Fuentes y bibliografía

  • Lavallé, Bernard. «La rebelión de las alcabalas (Quito, julio de 1592-abril de 1593)», Cultura, Banco Central del Ecuador, año IX, n.º 26, septiembre-diciembre de 1986, pp. 41-94.
  • Lavallé, Bernard. Quito y la crisis de la alcabala (1580-1600). Instituto Francés de Estudios Andinos / Corporación Editora Nacional, Quito, 1997.
  • Ponce Leiva, Pilar. «La venta de cargos municipales en Quito en el siglo XVII: consecuencias políticas y dinámicas sociales», Universidad Complutense de Madrid.
  • Rodríguez, D. E. «La Rebelión de los Barrios», Procesos, n.º 34, segundo semestre de 2011.
  • Landázuri Camacho, Cristóbal. «La revolución de las Alcabalas, 1592-1593», en E. Ayala (coord.), Historia del Ecuador, Quito, 1980, t. 4.

Fuentes primarias

Las cartas de fray Juan de Olmos a su hermano, el capitán Francisco de Olmos Pizarro, alcalde de Quito y cabecilla de la rebelión, conservadas como apéndice documental en el estudio de Bernard Lavallé, documentan de manera directa el desarrollo del conflicto desde la perspectiva de uno de sus protagonistas. El propio testimonio de Juan de Velasco, en su Historia del Reino de Quito, que compara explícitamente esta rebelión con la de 1765, constituye la fuente primaria central sobre la memoria histórica que unió ambos episodios.

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Sobre quien escribe

Jefferson

Soy docente en Ciencias de la Educación, con mención en Ciencias Sociales, y ejerzo la docencia desde 2020 tanto en el sector público como privado. La historia universal ha sido una pasión constante en mi vida, y de ahí nació la inquietud detrás de este proyecto: en años de investigar y recopilar información sobre la historiografía de mi país, me encontré una y otra vez con datos dispersos, imprecisos o directamente erróneos circulando en la red.

Ecuador en la Historia nace de esa necesidad —reunir en un solo espacio una historiografía rigurosa, verificable y bien fundamentada— y también de dos pasiones que confluyen aquí: mi fascinación por un pasado que encuentro tan misterioso y mitológico como desafiante, y mi interés por el futuro: la tecnología y las nuevas metodologías para investigar, organizar y compartir el conocimiento histórico.

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