La Provincia Libre de Guayaquil (1820-1822)

Veintiuno meses como Estado soberano: el pronunciamiento del 9 de octubre, el gobierno de Olmedo, la disputa entre Colombia y el Perú por el puerto y la anexión forzada de 1822.

Actualizado el 18 de agosto de 2026Publicado el 12 de agosto de 2026

Introducción

El 9 de octubre de 1820, Guayaquil proclamó su independencia y se constituyó en Estado soberano. Durante veintiuno meses funcionó como tal: tuvo junta de gobierno, ejército propio, relaciones exteriores y una constitución. El 26 de julio de 1822 dejó de existir, incorporada a la República de Colombia mediante el uso de la fuerza.

Ese período suele contarse solo como el prólogo de Pichincha. Visto desde dentro de la Gran Colombia, el asunto es más espinoso: la Provincia Libre de Guayaquil fue el único Estado del área que tuvo que decidir su propio destino entre tres opciones -independencia, Colombia o Perú- y no eligió ninguna: se la eligieron.

Este artículo recorre el pronunciamiento del 9 de octubre, el gobierno de Olmedo, la campaña militar que emprendió y perdió, la división interna sobre su futuro, la presión de Bolívar y el desenlace de julio de 1822.

Ficha técnica

DenominaciónProvincia Libre de Guayaquil
Existencia9 de octubre de 1820 – 26 de julio de 1822
PronunciamientoMadrugada del 9 de octubre de 1820; sublevación del batallón Granaderos de Reserva
Junta definitivaConstituida el 8 de noviembre de 1820
PresidenteJosé Joaquín de Olmedo
VocalesCoronel Rafael Ximena y Francisco Roca
Otros protagonistasLeón de Febres Cordero (jefe militar), Escobedo, Espantoso
Ejército inicialDivisión de unos 1.800 hombres y cuatro cañones, al mando del coronel Urdaneta
Opciones en disputaIndependencia absoluta, incorporación a Colombia o incorporación al Perú
DesenlaceAnexión a la República de Colombia
Fuentes principalesDe la Barra, La Campaña de Quito (1820-1822); Ayala Mora, Resumen de Historia del Ecuador; Destruge, Historia de la Revolución de Octubre
Última revisiónAgosto de 2026

Por qué Guayaquil, y por qué en 1820

Guayaquil había respaldado a las autoridades realistas durante los movimientos de Quito de 1809 a 1812. Su giro hacia la independencia maduró en la década siguiente, y respondió a razones muy concretas.

Las acciones contra el puerto por parte de los marinos ingleses al servicio de la independencia del Cono Sur demostraron que los españoles carecían de recursos para defenderlo: la ciudad estaría cada vez más a merced de las fuerzas navales insurgentes. En una plaza dirigida por comerciantes, a la que llegaban con regularidad noticias de los triunfos de Bolívar y de San Martín, ese cálculo pesaba.

El momento lo determinó la coyuntura continental: el desembarco de la Expedición Libertadora en las costas del Perú, los pronunciamientos de Esmeraldas, Tumaco y Buenaventura, y las consecuencias de la batalla de Boyacá, que había permitido a Santander amenazar la frontera norte de la presidencia de Quito.

El 9 de octubre

Un grupo de oficiales americanos de la propia guarnición de Guayaquil -entre ellos los peruanos Escobedo, Álvarez, Farfán y Eléspuru- tramó y ejecutó el movimiento. Estalló en la madrugada del 9 de octubre de 1820 mediante la sublevación del batallón Granaderos de Reserva, formado en su mayor parte por soldados cuzqueños, del que Escobedo era segundo comandante.

Vale la pena detenerse en ese detalle, porque contradice la imagen de una gesta puramente local: quienes iniciaron la independencia de Guayaquil fueron oficiales peruanos al frente de soldados cuzqueños. La guerra de independencia era, también aquí, un asunto continental.

Tras los primeros pasos de organización provisional, el 8 de noviembre quedó constituida definitivamente la Junta Gubernativa, presidida por el poeta José Joaquín de Olmedo y con el coronel Rafael Ximena y Francisco Roca como vocales. León de Febres Cordero asumió la jefatura militar.

Retrato de José Joaquín de Olmedo, poeta y político guayaquileño, presidente de la Junta de Gobierno de la Provincia Libre de Guayaquil
José Joaquín de Olmedo, presidente de la Junta de Guayaquil. Defendió la independencia absoluta de la provincia frente a las presiones de Colombia y del Perú. Grabado publicado en 1904. Wikimedia Commons (dominio público).

El ejemplo del puerto impulsó movimientos en el interior. El más importante fue el de Cuenca, que proclamó su independencia el 3 de noviembre de 1820.

La campaña fallida

La Junta comunicó el movimiento a Bolívar y a San Martín, y reorganizó las fuerzas de la guarnición, que en su mayor parte se habían declarado por la independencia. Llegó a constituir una división de unos mil ochocientos hombres con cuatro cañones, puesta bajo las órdenes del coronel Urdaneta.

Esa tropa salió de Guayaquil y marchó por Babahoyo sobre la capital con la intención de atacarla. La crónica militar peruana lo describe con una fórmula que conviene citar: marcharon «con más entusiasmo que reflexión». El resultado fueron las derrotas de Huachi, que obligaron al ejército guayaquileño a replegarse.

Ese fracaso es la clave de todo lo que sigue. Guayaquil había intentado liberar por su cuenta al resto de la Audiencia y no había podido. A partir de ahí necesitaba ayuda exterior, y quien la prestara tendría derecho a opinar sobre su futuro.

Tres futuros posibles

La Junta estaba dividida, y la división no era menor. Las opiniones se repartían entre la independencia absoluta de la provincia, que patrocinaba Olmedo, y su incorporación al Perú -de cuyo virreinato había dependido en lo eclesiástico y militar hasta el momento de la revolución-, idea a la que se inclinaban Roca y Ximena, arrastrando tras sí a gran parte de la opinión pública.

La tercera opción, la anexión a Colombia, era la que venía de fuera. Y es importante entender por qué le importaba tanto a Bolívar: no se trataba solo de sumar territorio, sino de asegurar para el futuro la extensión, la preponderancia comercial y la seguridad del Estado que había fundado. Guayaquil era el único puerto de altura de toda la región.

Sucre: respetar sin reconocer

En 1821, el gobierno de Guayaquil pidió apoyo a Colombia y llegó al puerto una fuerza expedicionaria al mando de Antonio José de Sucre. Sus instrucciones eran de dos órdenes.

Retrato anónimo del siglo XIX de Antonio José de Sucre, conservado en el Museo Casa de Sucre de Quito
Antonio José de Sucre. Llegó a Guayaquil con dos encargos: dirigir las operaciones militares y gestionar la anexión del puerto a Colombia. Anónimo, siglo XIX. Museo Casa de Sucre, Quito, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

La primera era militar. La segunda, política: influir en el ánimo de la Junta para que declarase la incorporación de la provincia a Colombia. La fórmula que Bolívar usó en sus instrucciones resume toda la ambigüedad de la situación: Sucre debía «respetar al gobierno de Guayaquil, pero no reconocerlo».

Sucre comprendió pronto que el sentir de los guayaquileños era contrario a los propósitos del Libertador, y que la propaganda desplegada con ese fin no lo modificaba. Dejó entonces de lado esa parte de sus instrucciones y se concentró en lo militar. Es un rasgo que conviene anotar en su favor: prefirió no forzar.

La carta de Cali y el recurso al Perú

Bolívar no tenía la misma paciencia. Justo cuando Sucre iniciaba las operaciones sobre Quito, la Junta recibió una comunicación enérgica del Libertador, fechada en Cali el 19 de enero de 1822, para que se decidiera de una vez a declarar que Guayaquil formaba parte de Colombia y reconociera su gobierno.

La Junta, alarmada, recurrió al gobierno del Perú, bajo cuya protección se había puesto. El Consejo de Estado peruano acordó instruir al general La Mar en dos sentidos opuestos según el caso: que retirase la división de Santa Cruz hasta la frontera si la Junta accedía a las pretensiones de Bolívar, o que le prestase apoyo si estaba resuelta a hacer respetar la independencia de la provincia.

El propio cronista militar que recoge estos hechos interrumpe su relato con una exclamación: «¡Triste momento para la causa gloriosa en que estaba empeñada la América!». Dos libertadores manio- braban por un puerto mientras las tropas españolas seguían en Quito.

El desenlace

La victoria de Pichincha, el 24 de mayo de 1822, cambió la ecuación. Quito quedó libre y sus notables resolvieron la anexión a Colombia; Cuenca ya lo había hecho. Guayaquil quedó rodeada por territorio colombiano y sin margen de maniobra.

Bolívar llegó al puerto en julio. El 26 de ese mes se produjo su entrevista con José de San Martín, protector del Perú, y ese mismo día la ciudad quedó incorporada a Colombia.

Retrato del general José de San Martín, protector del Perú, que se entrevistó con Bolívar en Guayaquil en 1822
José de San Martín. Cuando llegó a Guayaquil, la suerte del puerto estaba decidida. Wikimedia Commons (dominio público).

La historiografía ecuatoriana lo resume sin eufemismos: en Guayaquil hubo resistencias para dar ese paso y Bolívar tuvo que usar la fuerza para conseguirlo. Olmedo marchó al exilio; años después escribiría La victoria de Junín, el poema que consagró al Libertador.

Cronología

Agosto de 1819Batalla de Boyacá; Santander amenaza la frontera norte de la Audiencia.
Septiembre de 1820Desembarco de la Expedición Libertadora en las costas del Perú.
9 de octubre de 1820Sublevación del batallón Granaderos de Reserva; Guayaquil proclama su independencia.
3 de noviembre de 1820Independencia de Cuenca.
8 de noviembre de 1820Se constituye la Junta Gubernativa presidida por Olmedo.
1820-1821Derrotas de Huachi; repliegue del ejército guayaquileño.
1821Guayaquil pide apoyo a Colombia; llega Sucre con la fuerza expedicionaria.
19 de enero de 1822Bolívar exige desde Cali la incorporación de Guayaquil a Colombia.
24 de mayo de 1822Batalla de Pichincha; Quito se anexa a Colombia.
26 de julio de 1822Entrevista de Bolívar y San Martín; Guayaquil queda anexada.

Una nota sobre las fuentes

Buena parte del detalle militar y diplomático de este artículo procede de La Campaña de Quito, del general peruano Felipe de la Barra. Conviene declararlo, porque su perspectiva no es neutral: escribe desde la tradición militar peruana, atenta al papel de la división de Santa Cruz y a la relación de Guayaquil con Lima.

Esa procedencia, sin embargo, la hace especialmente útil aquí. Los relatos ecuatorianos tienden a presentar la anexión a Colombia como el desenlace natural; los peruanos subrayan que había otra opción sobre la mesa y que gran parte de la opinión guayaquileña la prefería. Contrastar ambas versiones da una imagen más completa que aceptar cualquiera de las dos.

Conclusión

La Provincia Libre de Guayaquil duró veintiuno meses y terminó anexada contra la voluntad expresa de buena parte de sus habitantes. Su historia desmiente dos ideas cómodas: que la independencia condujo naturalmente a la formación del Ecuador, y que los libertadores actuaban movidos solo por principios.

Lo que muestra este episodio es un cálculo geopolítico entre proyectos rivales. Bolívar necesitaba el puerto para la viabilidad de Colombia; el Perú lo reclamaba por vínculos coloniales; Olmedo quería que no fuera de nadie. Guayaquil quedó en medio, y la decisión la tomó quien tenía tropas en el territorio.

El resentimiento no se disipó. Cuando en 1830 los tres departamentos se separaron de Colombia, Guayaquil exigió representación igual «sea cual fuere su población», y en 1845 protagonizó la revolución que expulsó a Flores. La desconfianza del puerto hacia cualquier poder que pretendiera mandarle desde fuera -Bogotá primero, Quito después- nació aquí.

Fuentes y bibliografía

  • De la Barra, Felipe. La Campaña de Quito (1820-1822).
  • Ayala Mora, Enrique. Resumen de Historia del Ecuador. Corporación Editora Nacional, Quito.
  • Destruge, Camilo. Historia de la Revolución de Octubre y campaña libertadora de 1820-1822. Banco Central del Ecuador, Guayaquil, 1982.
  • Landazuri Camacho, Carlos. «Independencia del Ecuador, 1809-1822», en Nueva Historia del Ecuador, vol. 6, 1989.
  • Núñez Sánchez, Jorge. «El Ecuador en Colombia», en Nueva Historia del Ecuador, vol. 6, 1989.
  • Hamerly, Michael. Historia social y económica de la antigua provincia de Guayaquil, 1763-1842. Archivo Histórico del Guayas, Guayaquil, 1973.
  • Rodríguez O., Jaime E. El nacimiento de Hispanoamérica: Vicente Rocafuerte y el hispanoamericanismo, 1808-1832. UASB / Corporación Editora Nacional, Quito, 2007.
  • Ramos Pérez, Demetrio. Entre el Plata y Bogotá: cuatro claves de la emancipación ecuatoriana. Cultura Hispánica, Madrid, 1978.
  • O’Leary, Daniel F. Gran Colombia y España (1819-1822).
  • Andrade Reimers, Luis. Sucre en el Ecuador. Corporación Editora Nacional / UASB, Quito, 1995.

Fuentes primarias

Las comunicaciones dirigidas por Sucre a San Martín y a Monteagudo, y las de la Junta de Guayaquil a San Martín, entre mayo y octubre de 1821, documentan las gestiones diplomáticas del período. Las comunicaciones de Sucre al Ministro de Guerra de Colombia y sus instrucciones al coronel Heres, de diciembre de 1821, recogen el encargo político que acompañaba al militar. La comunicación de Bolívar a la Junta fechada en Cali el 19 de enero de 1822 es el documento clave de la presión colombiana. El Boletín de la División del Sur del 20 de agosto de 1821 informa sobre las operaciones militares.

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