Actualizado el 7 de septiembre de 2026Publicado el 31 de agosto de 2026
Introducción
Pocas biografías de la independencia sudamericana tienen un giro tan marcado como la de José Joaquín de Olmedo. Abogado, poeta y político guayaquileño, encabezó la Junta de Gobierno que proclamó la independencia de Guayaquil el 9 de octubre de 1820. En julio de 1822, cuando Simón Bolívar logró la anexión de la ciudad a la Gran Colombia sin consultar primero a esa misma Junta, Olmedo y sus compañeros de gobierno fueron objeto de persecución y debieron partir al exilio en el Perú.
Apenas tres años después, en 1825, ese mismo hombre depuesto escribió y hasta ilustró personalmente el poema que celebraría la victoria de Junín como la mayor hazaña de Bolívar en toda la guerra de independencia sudamericana.
Este artículo recorre la trayectoria de Olmedo desde las Cortes de Cádiz hasta la presidencia de la Junta de Guayaquil, su destitución por Bolívar en 1822, y el poema que escribió en su honor apenas tres años más tarde.
Índice de contenidos
Ficha técnica
| Nacimiento | Guayaquil, 1780 |
| Muerte | Guayaquil, 1847 |
| Cargo previo a la independencia | Diputado por Guayaquil en las Cortes de Cádiz |
| Cargo tras el 9 de octubre de 1820 | Presidente de la Junta de Gobierno de la Provincia Libre de Guayaquil |
| Destitución | Julio de 1822, tras la anexión de Guayaquil a la Gran Colombia por Simón Bolívar |
| Obra más conocida | «La victoria de Junín. Canto a Bolívar» (1825, publicado en París en 1826) |
| Fuentes principales | Morelli, «Una gran asociación de pueblos»; Landázuri Camacho, Antecedentes de la revolución quiteña; O’Phelan, «La independencia del Perú antes y después de la entrevista de Guayaquil» |
| Última revisión | Agosto de 2026 |
José Joaquín de Olmedo: de las Cortes de Cádiz a la Junta de Guayaquil
Antes de convertirse en una figura de la independencia, Olmedo había representado a Guayaquil como diputado en las Cortes de Cádiz, el parlamento liberal español surgido de la resistencia contra la ocupación napoleónica. Esa experiencia política, dentro de las propias instituciones de la Corona, precedió por más de una década a su papel como líder independentista.
El 9 de octubre de 1820, un movimiento revolucionario encabezado por oficiales americanos de la guarnición de Guayaquil, entre ellos varios peruanos, se sublevó contra las autoridades españolas. Un mes después, el 8 de noviembre, una asamblea de representantes de la provincia constituyó formalmente una Junta de Gobierno con Olmedo como presidente, junto al coronel Rafael Jimena y al comerciante Francisco María Roca. La asamblea redactó además un Reglamento Constitucional Provisional que proclamaba la libertad e independencia de la provincia, reservándose el derecho de unirse a la asociación americana que sus habitantes eligieran en el futuro.

La destitución de 1822
La ambigüedad deliberada del Reglamento Constitucional Provisional —que dejaba abierta la futura pertenencia de Guayaquil— se resolvió por la fuerza de los hechos en julio de 1822. Cuando Simón Bolívar llegó a la ciudad tras la victoria de Pichincha, logró la incorporación de Guayaquil a la Gran Colombia sin consultar primero a la Junta de Gobierno que Olmedo presidía. Los miembros de la Junta fueron objeto de hostilidad y persecución, y debieron abandonar la ciudad rumbo al exilio en el Perú, donde encontraron no solo refugio sino un notable reconocimiento: el propio Olmedo fue elegido diputado al Congreso Constituyente de la naciente república peruana.
Esa destitución convirtió a Olmedo, de la noche a la mañana, de fundador de un Estado propio a exiliado político, dependiente de la hospitalidad de un país vecino, apenas dos años después de haber presidido su propio gobierno independiente.

El poeta que celebró al hombre que lo destituyó
La reconciliación con Bolívar, al menos en el plano simbólico, llegó a través de la poesía. Tras la victoria de las tropas patriotas en la batalla de Junín, en agosto de 1824, Olmedo escribió su obra más célebre: «La victoria de Junín. Canto a Bolívar», publicada en París en 1826, que él mismo ilustró. En sus versos, Olmedo proclamaba a Bolívar árbitro de la paz y de la guerra en la tierra americana, consagrando poéticamente al mismo hombre que, apenas tres años antes, había disuelto por la fuerza el gobierno que Olmedo presidía.
En 1823, antes incluso de escribir esos versos, Olmedo había sido uno de los dos delegados designados por el Congreso peruano para trasladarse hasta Guayaquil y escoltar oficialmente a Bolívar en su travesía hacia el Perú, un gesto que sitúa al depuesto presidente, apenas un año después de su destitución, entre los anfitriones oficiales del hombre que lo había destituido.
Cronología
| 1780 | Nace José Joaquín de Olmedo en Guayaquil. |
| Antes de 1820 | Representa a Guayaquil como diputado en las Cortes de Cádiz. |
| 9 de octubre de 1820 | Estalla el movimiento independentista en Guayaquil. |
| 8 de noviembre de 1820 | Se constituye la Junta de Gobierno con Olmedo como presidente. |
| Julio de 1822 | Bolívar logra la anexión de Guayaquil a la Gran Colombia sin consultar a la Junta; Olmedo es destituido y parte al exilio en el Perú. |
| 1823 | Olmedo es uno de los dos delegados peruanos que escoltan oficialmente a Bolívar hasta el Perú. |
| Agosto de 1824 | Batalla de Junín. |
| 1825 | Olmedo escribe «La victoria de Junín. Canto a Bolívar». |
| 1826 | Se publica el poema en París. |
| 1847 | Muere Olmedo en Guayaquil. |
Conclusión
La trayectoria de José Joaquín de Olmedo entre 1820 y 1826 condensa, en apenas seis años, una de las tensiones más reveladoras de la independencia sudamericana: la distancia entre los proyectos autonomistas locales, como el de la Provincia Libre de Guayaquil, y el proyecto integrador de Bolívar, dispuesto a imponer la anexión incluso contra la voluntad de sus propios aliados.
Que el hombre depuesto terminara escribiendo el poema que consagraría a quien lo destituyó no fue una simple ironía biográfica: fue el reflejo de una época en la que las lealtades políticas y las convicciones sobre la independencia americana podían convivir con relaciones personales mucho más complejas que la disputa territorial de un solo verano.
Fuentes y bibliografía
- Morelli, Federica. «Una gran asociación de pueblos: la rebelión en Guayaquil de 1820», Universidad Nacional de Colombia, Departamento de Historia.
- Landázuri Camacho, Cristóbal. Antecedentes de la revolución quiteña, Congreso de Historia.
- O’Phelan Godoy, Scarlett. «La independencia del Perú antes y después de la entrevista de Guayaquil entre San Martín y Bolívar en 1822», Anales del Museo de América, pp. 141-164.
- Calderón de Fuelles, María. «José Joaquín de Olmedo. La Victoria de Junín. Canto a Bolívar», Revista de Literaturas Modernas, n.º 31, pp. 229-237.
- Gómez Iturralde, José Antonio. «El gobierno de Guayaquil, su proyecto independentista y su contribución a la victoria de Pichincha, el 24 de mayo de 1822», ponencia presentada en el noveno Encuentro de Historia Nacional, Quito, 2002.
Fuentes primarias
El Reglamento Constitucional Provisional de la Provincia de Guayaquil, del 11 de noviembre de 1820, publicado en la Revista del Archivo Histórico del Guayas, documenta de manera directa la organización política del gobierno que Olmedo presidió. El propio «Canto a Bolívar» de 1825, con las ilustraciones del propio Olmedo, es la fuente primaria central sobre su obra poética más célebre.
Ver también
- 10 de Agosto de 1809: la Junta Suprema de Quito
- La Batalla de Pichincha y la independencia de Quito
- Manuela Sáenz: la hija realista que se volvió libertadora
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Sobre quien escribe
Jefferson
Soy docente en Ciencias de la Educación, con mención en Ciencias Sociales, y ejerzo la docencia desde 2020 tanto en el sector público como privado. La historia universal ha sido una pasión constante en mi vida, y de ahí nació la inquietud detrás de este proyecto: en años de investigar y recopilar información sobre la historiografía de mi país, me encontré una y otra vez con datos dispersos, imprecisos o directamente erróneos circulando en la red.
Ecuador en la Historia nace de esa necesidad —reunir en un solo espacio una historiografía rigurosa, verificable y bien fundamentada— y también de dos pasiones que confluyen aquí: mi fascinación por un pasado que encuentro tan misterioso y mitológico como desafiante, y mi interés por el futuro: la tecnología y las nuevas metodologías para investigar, organizar y compartir el conocimiento histórico.
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