Manuela Sáenz: la hija realista que se volvió libertadora

Manuela Sáenz nació en el seno de una familia realista perseguida por los propios patriotas quiteños. Se convirtió, sin embargo, en una de las figuras más decididas de la independencia, y salvó la vida de Simón Bolívar en Bogotá en 1828.

Actualizado el 26 de septiembre de 2026Publicado el 29 de agosto de 2026

Introducción

Pocas biografías de la independencia sudamericana contienen una ironía tan marcada como la de Manuela Sáenz. Su padre, Simón Sáenz, fue uno de los funcionarios realistas arrestados durante la revolución quiteña, y su familia sufrió después una persecución tan intensa por parte de los patriotas que se vio obligada a emigrar. La propia Manuela tuvo, además, una hermana que combatió del lado realista contra los independentistas.

Pese a ese origen, Manuela Sáenz terminó convertida en una de las figuras más comprometidas del proceso independentista, y pasó a la historia en especial por un episodio concreto: la noche del 25 de septiembre de 1828, en Bogotá, salvó la vida de Simón Bolívar durante un intento de asesinato, un acto que le valió el título con el que se la recuerda hasta hoy, la Libertadora del Libertador.

Este artículo recorre el origen familiar realista de Manuela Sáenz, su papel en las celebraciones patrióticas de Quito tras la independencia, y la noche de 1828 que definió su lugar en la historia.

Ficha técnica

PadreSimón Sáenz, funcionario realista arrestado en la revolución quiteña de 1809
FamiliaPerseguida y forzada a emigrar por su fidelidad a la Corona
HermanaCombatiente del bando realista bajo el coronel español Sámano
Episodio centralRescate de Simón Bolívar en Bogotá, 25 de septiembre de 1828
Título honoríficoLa Libertadora del Libertador
Rol documentado en QuitoOrganizadora de los festejos del primer aniversario de la Batalla de Pichincha, mayo de 1823
Fuentes principalesAndrade, Historia del Ecuador; Resumen de Historia del Ecuador; Cuadernos de Divulgación Cívica, n.º 14, dedicado a Manuela Sáenz
Última revisiónAgosto de 2026

Manuela Sáenz: una familia dividida por la revolución

El 10 de agosto de 1809, cuando los quiteños depusieron a las autoridades españolas y asumieron el gobierno de la ciudad, entre los funcionarios realistas arrestados esa madrugada figuraba Simón Sáenz. Años más tarde, en 1818, un procurador se refería a la «formidable persecución» que había sufrido la familia Sáenz por su fidelidad a la Corona, una persecución tan severa que obligó a varios de sus miembros a emigrar para no ser, en palabras de la época, «sacrificados por el furor de los rebeldes».

Ese origen familiar realista no fue un caso aislado dentro de su propia casa. Manuela tuvo una hermana que participó activamente en una campaña militar dirigida por el coronel español Sámano contra las fuerzas patriotas, una circunstancia que revela hasta qué punto la revolución de independencia dividió, literalmente, a las familias de la Audiencia de Quito.

Retrato de Manuela Sáenz pintado en 1825, conservado en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú
Retrato de Manuela Sáenz, 1825. Wikimedia Commons (dominio público).

De la celebración patriótica a la política

Contra ese trasfondo familiar, Manuela Sáenz emergió como una de las figuras civiles más comprometidas con la causa patriota en el Distrito del Sur. En mayo de 1823, al cumplirse el primer aniversario de la Batalla de Pichincha, fue ella quien organizó parte de los festejos con que Quito celebró su propia emancipación, incluidas corridas de toros los días 24 y 25 de ese mes, en una ciudad que apenas un año antes recibía entre celebraciones taurinas al general Antonio José de Sucre tras su victoria.

Ese papel organizativo, documentado en los primeros años de la etapa colombiana, antecede al episodio por el que Manuela Sáenz sería recordada de forma permanente.

Retrato de Manuela Sáenz conservado en la Quinta de Bolívar, Bogotá
Retrato de Manuela Sáenz, Quinta de Bolívar, Bogotá. Wikimedia Commons (dominio público).

La noche del 25 de septiembre de 1828

Hacia 1828, la unidad de la Gran Colombia se resquebrajaba, y un grupo de conspiradores antibolivarianos preparó un atentado contra el propio Libertador en Bogotá. La noche del 25 de septiembre, los conspiradores irrumpieron en su residencia con la intención de asesinarlo. Fue Manuela Sáenz quien, según registran las crónicas de la época, ayudó a Bolívar a escapar del ataque, salvándole la vida en circunstancias que la tradición histórica ecuatoriana y colombiana ha repetido desde entonces como uno de los episodios más dramáticos del proceso independentista.

Ese acto le valió el título con el que la posteridad la recuerda: la Libertadora del Libertador. La Comisión Nacional Permanente de Conmemoraciones Cívicas del Ecuador le dedicó, dentro de su serie de cuadernos de divulgación sobre figuras históricas del país, un volumen propio, reconocimiento que comparte con nombres como Antonio José de Sucre, Eloy Alfaro y Rumiñahui.

Un vacío que la biblioteca de este sitio todavía no cubre

Es importante señalar, con la misma honestidad con que este sitio trata cualquier vacío documental, que los detalles completos de la vida de Manuela Sáenz —su nacimiento en Quito el 27 de diciembre de 1797, su matrimonio con el comerciante inglés James Thorne, su encuentro con Bolívar en Quito en 1822, o su exilio final en Paita, Perú, donde murió en 1856— no están respaldados en este artículo por la Biblioteca Maestra de este sitio, sino que se mencionan aquí a partir de investigación externa independiente, y se ofrecen como contexto biográfico general más que como hechos documentados con el mismo rigor que el resto de este artículo.

Cronología

1809Simón Sáenz, padre de Manuela, es arrestado como funcionario realista durante la revolución quiteña del 10 de agosto.
1818Un procurador documenta la persecución sufrida por la familia Sáenz, obligada a emigrar.
Mayo de 1823Manuela Sáenz organiza los festejos del primer aniversario de la Batalla de Pichincha en Quito.
1828Se agudizan las tensiones políticas que llevarían a la disolución de la Gran Colombia.
25 de septiembre de 1828Manuela Sáenz salva la vida de Simón Bolívar durante un intento de asesinato en Bogotá.
1830Muere Bolívar; se disuelve la Gran Colombia.

Conclusión

La historia de Manuela Sáenz suele contarse como la de una heroína sin matices, pero su propio origen familiar complica esa imagen de manera reveladora: nació y creció en una casa realista, perseguida por los mismos patriotas cuya causa ella terminaría defendiendo con su propia vida en juego. Esa tensión entre el origen y la elección personal es, quizás, lo más revelador de su biografía documentada.

La noche de Bogotá de 1828 selló su lugar en la memoria histórica, pero fue solo el punto culminante de un compromiso que ya se había manifestado años antes, en los festejos que ella misma organizó para celebrar la libertad de una ciudad que, en su propia infancia, había perseguido a su familia por defender exactamente lo contrario.

Fuentes y bibliografía

  • Andrade, Roberto. Historia del Ecuador. Corporación Editora Nacional, Quito, 1982.
  • Ayala Mora, Enrique. Resumen de Historia del Ecuador. Corporación Editora Nacional, Quito. Véase también Manuela Sáenz en la emancipación de Hispanoamérica.
  • Comisión Nacional Permanente de Conmemoraciones Cívicas. Manuela Sáenz, Cuadernos de Divulgación Cívica, n.º 14.
  • Vásquez. «El trasfondo de la revolución quiteña», tesis de maestría.

Fuentes primarias

El oficio del procurador Andrés Salvador, fechado el 18 de septiembre de 1818, sobre la persecución sufrida por la familia Sáenz de Vergara, conservado en el Archivo Nacional del Ecuador, documenta directamente el origen realista y la posterior emigración forzada de la familia de Manuela Sáenz. Los registros sobre los arrestos del 10 de agosto de 1809, que incluyen el nombre de Simón Sáenz entre los funcionarios detenidos, documentan el punto de partida de esa historia familiar.

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Sobre quien escribe

Jefferson

Soy docente en Ciencias de la Educación, con mención en Ciencias Sociales, y ejerzo la docencia desde 2020 tanto en el sector público como privado. La historia universal ha sido una pasión constante en mi vida, y de ahí nació la inquietud detrás de este proyecto: en años de investigar y recopilar información sobre la historiografía de mi país, me encontré una y otra vez con datos dispersos, imprecisos o directamente erróneos circulando en la red.

Ecuador en la Historia nace de esa necesidad —reunir en un solo espacio una historiografía rigurosa, verificable y bien fundamentada— y también de dos pasiones que confluyen aquí: mi fascinación por un pasado que encuentro tan misterioso y mitológico como desafiante, y mi interés por el futuro: la tecnología y las nuevas metodologías para investigar, organizar y compartir el conocimiento histórico.

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