La azarosa fundación de las ciudades de la costa

Guayaquil se fundó primero en plena sierra, y tardó más de una década y varios nombres distintos en encontrar su lugar definitivo en la costa. La historia de Portoviejo tampoco fue mucho más sencilla.

Actualizado el 7 de septiembre de 2026Publicado el 28 de agosto de 2026

Introducción

Ninguna gran ciudad costeña del Ecuador tuvo una fundación tan extraña como Guayaquil. La que hoy es el principal puerto del país nació, en 1534, a cientos de kilómetros de la costa: en plena sierra, cerca de Riobamba, con el nombre de Santiago de Quito. Le seguirían más de una década de traslados, cambios de nombre y sitios abandonados antes de que la ciudad encontrara, a mediados del siglo XVI, su ubicación definitiva junto al río Guayas.

Portoviejo, la otra gran fundación temprana de la costa, tampoco tuvo un origen sencillo: se fundó dos veces, la segunda en busca de esmeraldas que nunca aparecieron. Este artículo recorre la fundación de las ciudades de la costa y el largo proceso posterior por el que Guayaquil terminó de definir su forma urbana.

Ficha técnica

Primera fundación de Guayaquil15 de agosto de 1534, en Riobamba, como Santiago de Quito
Nombres sucesivosSantiago de la Nueva Castilla, de la Culata, del Río de Daule, de Amay
Asentamiento definitivoCerro de Santa Ana, hacia mediados del siglo XVI
Primera fundación de PortoviejoPor Francisco Pacheco
Segunda fundación de Portoviejo1535, por Gonzalo de Olmos, en busca de esmeraldas
Traslado a Ciudad NuevaConfirmado en 1693, tras el ataque pirata de 1687 y el incendio posterior
Fuentes principalesRevista del Archivo Histórico del Guayas; Compendio histórico de la provincia… de Guayaquil, de Dionisio de Alsedo y Herrera
Última revisiónAgosto de 2026

Una ciudad costeña fundada en los Andes: la fundación de las ciudades de la costa

La fundación de Guayaquil es, según ha señalado la historiografía guayaquileña, un episodio sin comparación en toda la colonización española de América: una ciudad costeña fundada en plena cordillera. El 15 de agosto de 1534, se fundó cerca de Riobamba con el nombre de Santiago de Quito.

Lo que siguió fue una serie de traslados y cambios de nombre que los especialistas han reconstruido con detalle: Santiago de la Nueva Castilla, de la Culata, del Río de Daule, de Amay, entre otros emplazamientos y denominaciones sucesivas. No fue sino hasta antes de mediados del siglo XVI que la ciudad encontró una ubicación estable, en la ladera meridional del Cerro de Santa Ana, también llamado Cerrillo Verde, en la orilla occidental del río Guayas. Desde entonces se conocería como Santiago de Guayaquil.

El barrio de Las Peñas, en el Cerro de Santa Ana, sitio del asentamiento definitivo de Santiago de Guayaquil a mediados del siglo XVI
Las Peñas, en el Cerro de Santa Ana, sitio del asentamiento definitivo de Guayaquil. Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).

¿Un mal sitio, o el mejor posible?

Ni siquiera la elección final del emplazamiento estuvo libre de discusión. El fraile Reginaldo de Lizárraga, cronista de la época, describió el pueblo como de «mal asiento» y «muy caluroso». Dos siglos después, el ingeniero militar Francisco Requena sostuvo justo lo contrario: que la ubicación era «bellísima» y que el terreno había sido «bien explorado» antes de fundarla.

Pese a esas dudas, el Cerro de Santa Ana bastó para albergar a la población guayaquileña durante los siglos XVI y XVII. La capilla de Santa Ana, construida en 1548 en la cima del cerro, es uno de los pocos testimonios que perduran de ese primer asentamiento estable.

La capilla de Santa Ana, construida en 1548 en el cerro del mismo nombre, en el asentamiento original de Guayaquil
La capilla de Santa Ana, construida en 1548. Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Portoviejo: dos fundaciones y esmeraldas que nunca aparecieron

La fundación de Portoviejo tuvo su propia complicación. La ciudad fue fundada primero por Francisco Pacheco. Poco después, en 1535, Gonzalo de Olmos fundó una segunda Portoviejo, cerca de la primera, con la esperanza expresa de encontrar esmeraldas y otras riquezas en la zona. La búsqueda no dio ningún fruto: las esmeraldas que circulaban en la joyería quiteña de la época procedían, en realidad, de la Nueva Granada, no de la costa manabita.

El propio cronista Pedro Cieza de León documentó a mediados del siglo XVI la existencia de una gran esmeralda que poseía el señor de Manta, venerada por los indígenas como si encerrara a un dios y usada para curar a los enfermos. La leyenda de las esmeraldas de la costa persistiría durante generaciones, sin que la explotación minera llegara jamás a materializarse.

El crecimiento de Guayaquil hacia Ciudad Nueva

Una vez asentada en el Cerro de Santa Ana, Guayaquil no dejó de crecer. Ya en 1648, el cabildo debía resolver disputas sobre ranchos y casas construidos sin autorización en la sabana vecina, una expansión espontánea de la población hacia el sur. Esa expansión recibió respaldo oficial en 1693, cuando el virrey del Perú accedió al traslado formal de la ciudad hacia un emplazamiento más ventajoso, tras el ataque pirata de 1687 y el incendio que le siguió.

Desde entonces, Guayaquil quedó dividida en dos zonas claramente diferenciadas: Ciudad Vieja, en el antiguo asentamiento del cerro, y Ciudad Nueva, en la llanura de Sabaneta. Un puente de madera de ochocientas varas de longitud, construido hacia 1710, salvaba la zona pantanosa entre ambas. Ese puente se reparó varias veces a lo largo del siglo XVIII —una de ellas, en 1763, costeada por el capitán Miguel de Olmedo, padre del poeta y prócer José Joaquín de Olmedo— antes de ser reemplazado por una calzada empedrada en 1774.

Cronología

15 de agosto de 1534Se funda Santiago de Quito, cerca de Riobamba, primer nombre y ubicación de la futura Guayaquil.
1535Gonzalo de Olmos funda una segunda Portoviejo, cerca de la de Francisco Pacheco, buscando esmeraldas.
Antes de 1550Guayaquil se asienta de forma definitiva en el Cerro de Santa Ana, ya con el nombre de Santiago de Guayaquil.
1548Se construye la capilla de Santa Ana en la cima del cerro.
1648El cabildo de Guayaquil debate la expansión espontánea de la población hacia la sabana vecina.
1687Un ataque pirata destruye parcialmente la ciudad.
1693El virrey del Perú autoriza el traslado oficial hacia Ciudad Nueva.
Hacia 1710Se construye el puente de madera entre Ciudad Vieja y Ciudad Nueva.
1774El puente de madera es reemplazado por una calzada empedrada.

Conclusión

Las fundaciones de Guayaquil y Portoviejo desmienten la imagen de un proceso colonizador ordenado y planificado. Guayaquil nació en la sierra, cambió de nombre y de sitio media docena de veces, y tardó casi dos décadas en encontrar el lugar donde permanecería. Portoviejo se fundó dos veces, la segunda persiguiendo una riqueza mineral que resultó ser un espejismo.

Esa historia errática no es una curiosidad menor: es un recordatorio de que las ciudades que hoy parecen inevitables, ancladas para siempre en su lugar, fueron en su origen decisiones improvisadas, corregidas una y otra vez por la geografía, la violencia y la simple necesidad de sobrevivir.

Fuentes y bibliografía

  • Hidalgo, Ángel Emilio. «Guayaquil: de la ciudad colonial a la metrópoli republicana», Revista del Archivo Histórico del Guayas, n.º 2, 2007.
  • Alsedo y Herrera, Dionisio de. Compendio histórico de la provincia, partidos, ciudades, astilleros, ríos y puerto de Guayaquil. Manuel Fernández, Madrid, 1741.
  • Chaves, María Eugenia. «Guayaquil: un puerto colonial en los mares del Sur, siglo XVIII», en Historia de las ciudades (Memorias del Congreso ecuatoriano de Historia). Procesos: revista ecuatoriana de historia / Universidad Andina Simón Bolívar, Quito, 2006.
  • Laviana Cuetos, María Luisa. Guayaquil en el siglo XVIII: recursos naturales y desarrollo económico. Escuela de Estudios Hispano-Americanos, Sevilla, 1987.
  • Requena, Francisco de. La Descripción de Guayaquil. Escuela de Estudios Hispano-Americanos, Sevilla, 1984.

Fuentes primarias

La Descripción de Guayaquil de 1774, del ingeniero militar Francisco Requena, y la Descripción breve de toda la tierra del Perú, Tucumán, Río de la Plata y Chile del fraile Reginaldo de Lizárraga, ofrecen los dos testimonios contemporáneos, y contradictorios, sobre la conveniencia del emplazamiento final de Guayaquil citados en este artículo. Los libros de cabildo de Guayaquil de 1648 y 1650 documentan directamente el proceso de expansión espontánea de la ciudad hacia Ciudad Nueva.

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Sobre quien escribe

Jefferson

Soy docente en Ciencias de la Educación, con mención en Ciencias Sociales, y ejerzo la docencia desde 2020 tanto en el sector público como privado. La historia universal ha sido una pasión constante en mi vida, y de ahí nació la inquietud detrás de este proyecto: en años de investigar y recopilar información sobre la historiografía de mi país, me encontré una y otra vez con datos dispersos, imprecisos o directamente erróneos circulando en la red.

Ecuador en la Historia nace de esa necesidad —reunir en un solo espacio una historiografía rigurosa, verificable y bien fundamentada— y también de dos pasiones que confluyen aquí: mi fascinación por un pasado que encuentro tan misterioso y mitológico como desafiante, y mi interés por el futuro: la tecnología y las nuevas metodologías para investigar, organizar y compartir el conocimiento histórico.

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