Cultura Bahía

La cultura Bahía: su territorio entre Bahía de Caráquez y la isla de La Plata, su cronología en dos fases, la espectacular botella antropomorfa de triple elipsoide y el hallazgo funerario de Salango de 1982.

Actualizado el 7 de septiembre de 2026Publicado el 21 de agosto de 2026

Introducción

La cultura Bahía se desarrolló en la costa central de Manabí durante el Período de Desarrollo Regional, entre aproximadamente el 600 a. C. y el 650 d. C. Junto con Jama-Coaque, al norte, y La Tolita, más al norte todavía en Esmeraldas, forma el tercer gran vértice de las sociedades que ocuparon el litoral ecuatoriano en ese milenio largo.

Su nombre proviene de un artículo pionero del profesor Huerta Rendón, «Una civilización precolombina en Bahía de Caráquez», y su territorio se extendió por casi toda la provincia de Manabí, limitando al norte con esa misma bahía, al sur con Guayas, al este con las estribaciones de la cordillera occidental y al oeste con el océano Pacífico, incluyendo además la isla de La Plata como espacio de ritualidad.

Esta cultura ofrece dos testimonios excepcionales, de naturaleza muy distinta: una de las piezas de cerámica más elaboradas del Ecuador prehispánico, y el único recinto de arquitectura ceremonial excavado de ese período en toda la costa del país.

Ficha técnica

FasesBahía I y Bahía II
Cronología generalAproximadamente 600 a. C. a 650 d. C. (según el estudio organológico de Ayala Esparza et al., 2021)
TerritorioCasi toda la provincia de Manabí, desde Bahía de Caráquez hasta la isla de La Plata
Sitios principalesLos Esteros, Tarqui, Salango, Loma Alta, La Sequita, isla de La Plata
Pieza emblemáticaBotella antropomorfa de triple elipsoide con doble silbato, hallada en Los Esteros en 1960
Hallazgo arquitectónico claveRecinto funerario Bahía II de Salango, excavado en 1982
Investigadores principalesEmilio Estrada, Richard Lunniss, Mónica Ayala Esparza
Fuentes principalesAyala Esparza et al., «Estructura organológica y efecto sonoro de una botella antropomorfa…»; Lunniss, «El Caso de Salango»; Evans y Meggers, «Cronología relativa y absoluta en la costa del Ecuador»
Última revisiónAgosto de 2026

Territorio y ambiente de la cultura Bahía

El área nuclear de la cultura Bahía se extendía desde la latitud de la isla de La Plata hasta Bahía de Caráquez, entre aproximadamente 0,6° y 1,3° de latitud sur. Dentro de esa franja, el ambiente cambiaba de manera notable: semidesértico en la costa sur, hacia Guayas, y boscoso hacia el norte de Manabí y Esmeraldas.

Esa frontera ecológica no era casual. Según ha planteado Gutiérrez, la zona de asentamiento estaba limitada por una barrera climática y fitogeográfica ligada a la extensión más septentrional de la corriente de Humboldt a lo largo de la costa, que provocaba precipitaciones bajas, entre 250 y 500 milímetros anuales, y una estación seca todavía visible hoy en el bosque seco que cubre buena parte del territorio.

Los vestigios de la cultura se han documentado en sitios como la isla de La Plata, Salango, Loma Alta, Tarqui, Los Esteros, Véliz y La Sequita, conocida también como Pepa de Huso. En todos ellos se observan estratificaciones de varias fases culturales sucesivas, incluida en algunos casos la ocupación incaica.

Cronología: Bahía I y Bahía II

La cultura Bahía sucede a Chorrera en la secuencia de la costa central y se divide en dos fases. Bahía I corresponde a la primera mitad del Período de Desarrollo Regional, y cuenta con un número relativamente abundante de fechas de radiocarbono: un conjunto de muestras de los sitios de Esteros y Tarqui sitúa esta fase entre aproximadamente 2.525 y 2.050 años antes del presente, es decir, entre el 500 a. C. y el cambio de era.

Dos de esas muestras, procedentes del sitio de Sequita, corresponden justamente a la transición entre la fase Chorrera y el inicio de Bahía I, lo que permite fechar ese cambio cultural con más precisión que en la mayoría de las secuencias costeras del país.

Para Bahía II, la segunda mitad del período, la situación documental es más pobre: no existen todavía fechas de radiocarbono específicas para esa transición, y los especialistas han debido recurrir a dataciones de obsidiana, menos precisas, que sitúan el paso hacia el siguiente período, el de Integración, en torno al 500-700 d. C. Conviene ser honesto sobre esa asimetría: sabemos con bastante exactitud cuándo empezó Bahía I y mucho menos sobre cuándo terminó exactamente Bahía II.

Conviene distinguir estos rangos por su procedencia: el marco general de 600 a. C. a 650 d. C. proviene específicamente del estudio organológico de Ayala Esparza et al. (2021) sobre la botella antropomorfa de triple elipsoide, mientras que las fechas de Bahía I (500 a. C.–cambio de era) derivan de las muestras de radiocarbono de Esteros y Tarqui, y la transición final (500–700 d. C.) se apoya en dataciones de obsidiana, menos precisas. No son cifras homogeneizables: cada una responde a una metodología distinta.

La botella antropomorfa de triple elipsoide

En 1960, la remoción de tierras en el sector de Los Esteros, cerca de Manta, sacó a la luz una de las piezas cerámicas más notables del Ecuador prehispánico. Emilio Estrada la registró en 1962 y la describió como una de las piezas arqueológicas más bellas del país.

La pieza consiste en tres recipientes globulares dispuestos en forma de triángulo, conectados entre sí por asas-puente y tubos que permiten el paso del líquido desde el recipiente de entrada hacia los otros dos. Uno de los recipientes lleva el vertedero, mientras los otros dos sirven de base a dos figuras de brujos o sacerdotes ricamente adornados, cada uno con una gran serpiente entre las manos. El conjunto funciona además como un doble silbato, capaz de producir sonidos polifónicos batientes que solo se logran cuando existen dos representaciones antropomorfas sonando a la vez.

La decoración distingue dos tratamientos distintos sobre una misma pieza: los recipientes llevan un acabado en pintura iridiscente, mientras que las dos figuras humanas se pintaron después de la cocción con pintura fugitiva en seis colores diferentes: blanco, negro, rojo, amarillo, verde y rosado.

La pieza se conserva hoy en el Centro Cultural Simón Bolívar de Guayaquil, adquirida en 1978 de la colección de la familia Estrada. Existen piezas comparables, aunque de menor tamaño, en las reservas del Museo del Banco del Pacífico y del Museo Nacional en Quito, lo que confirma que este tipo de botella doble no fue un objeto único sino parte de una tradición reconocible dentro de la cerámica Bahía.

Figura de cerámica de la cultura Bahía conservada en el Museo de América de Madrid
Figura de cerámica de la cultura Bahía. Museo de América, Madrid, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).

La pintura iridiscente y el Monstruo Bahía

La pintura iridiscente, una de las técnicas decorativas más distintivas de la costa central, atravesó también la secuencia Bahía. Se documenta en la variante Bahía I y siguió siendo fundamental durante Bahía II, aplicada en especial al interior de cuencos y platos, con diseños geométricos de arcos, triángulos, puntos grandes y bandas dispuestas en simetría rotacional.

La iconografía de Bahía II incluyó además nuevos seres míticos que aparecieron con el Desarrollo Regional Temprano en toda la costa. En Salango se documentó una figura particular, el Monstruo Bahía o Espíritu del Agua, representado en dos compoteras dobles con una cabeza más grande que la otra en cada par: la representación de una pareja de espíritus fundadores, masculino y femenino, las dos mitades generativas del cosmos. Según ha propuesto Richard Lunniss, esa organización dualista fue la base misma de la sociedad Bahía II, y se manifestó explícitamente en la disposición física del propio santuario de Salango.

El hallazgo funerario de Salango

Cuando en 1982 aparecieron los muros de arcilla y las tumbas de un recinto funerario Bahía II en Salango, no existía en toda la costa ecuatoriana ningún informe sobre la excavación de arquitectura ceremonial del período correspondiente. Décadas después, con la excepción de los propios hallazgos de Salango, la situación apenas ha cambiado.

El recinto consistía en muros de arcilla levantados sobre trincheras en forma de U, alrededor de un espacio cuadrado de hasta trece metros por trece, con una entrada situada en la mitad del lado noreste. Más allá de los muros se extendía un piso ceremonial que rodeaba el centro en todas direcciones, y el espacio interior estaba delimitado además por postes de madera, cuyo número, tamaño y disposición variaron de una etapa constructiva a la siguiente.

El detalle más revelador está bajo esos postes. En cada hoyo se colocó una piedra grande como soporte, y esas piedras eran de dos tipos según su ubicación: hacia el noroeste, mirando al mar, eran anclas; hacia el sureste, mirando tierra adentro, eran metates de moler. Es la instancia más temprana registrada hasta ahora en la arquitectura precolombina de la costa ecuatoriana de un dualismo simbólico explícito entre el mar y la tierra.

Vista del malecón de Bahía de Caráquez, en la costa de Manabí, cerca del área nuclear de la cultura del mismo nombre
El malecón de Bahía de Caráquez. Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).

Anclas, balsas y el camino hacia los manteños

Las anclas del recinto de Salango no son un detalle menor. Tenían el tamaño de las anclas manteñas asociadas siglos después a grandes balsas de navegación, lo que sugiere que la sociedad Bahía II ya contaba con el equipo necesario para navegar fuera de la costa ecuatoriana mucho antes de la conquista española. Richard Lunniss ha planteado que, si no representan el inicio mismo de la navegación en balsa, sí marcan su consolidación como elemento clave de la organización económica y de la identidad cultural de la costa.

Ese dato conecta directamente con lo que este sitio ya ha documentado sobre los señoríos manteño-huancavilcas: la tradición naviera que hizo posible el comercio del Spondylus por toda la costa del Pacífico no nació con los manteños, sino que tiene raíces documentadas varios siglos antes, en el propio santuario Bahía II de Salango.

Un debate sobre su clasificación

La ubicación de Bahía dentro de los esquemas cronológicos del Ecuador prehispánico no ha estado exenta de discusión. El matrimonio Stirling estudió en 1963 material del sitio de Tarqui, en la costa de Manabí, que asoció con Bahía, y encontró dentro de sus rasgos diagnósticos formas y técnicas decorativas idénticas a las de Chorrera, como el mellado en los hombros de las vasijas, las muescas en los bordes, y la pintura negativa e iridiscente.

Por la presencia de esos rasgos compartidos, una parte de la investigación ha situado a Bahía dentro del Formativo Tardío y la ha clasificado como una variante regional de Chorrera, en lugar de tratarla como una cultura plenamente autónoma del Desarrollo Regional. Es un recordatorio de que las fronteras entre «culturas» arqueológicas, tal como las manejan los especialistas, son a menudo convenciones útiles más que categorías tajantes.

Relación con las culturas vecinas del Desarrollo Regional

Bahía no se desarrolló de forma aislada. Betty Meggers situó, en su síntesis de 1966, las culturas del Desarrollo Regional de norte a sur a lo largo de la costa: Tolita, Tiaone, Jama-Coaque, Bahía, Guangala, Daule, Tejar y Jambelí. Comparte con Jama-Coaque, al norte, y con La Tolita, más al norte todavía en Esmeraldas, período, forma de organización social y buena parte de su repertorio simbólico: las tres desarrollaron figuras míticas compuestas y sobrenaturales, junto con los chamanes y sacerdotes que se representaban comunicándose con ellas.

Existe además una variación local dentro de la propia tradición Bahía. La cerámica Bahía II hallada en Salango difiere en varios aspectos de la cerámica Bahía II «clásica» documentada en Manta por Emilio Estrada, y los especialistas han propuesto que ese material distinto de Salango tiene su origen en una tradición cercana pero separada, denominada provisionalmente Bahía II-Salaite.

Cronología

600 a. C.Fecha inicial atribuida a la cultura Bahía según la datación de la botella de triple elipsoide.
500 a. C.Inicio aproximado de la fase Bahía I, en la transición desde Chorrera documentada en Sequita.
500 a. C. al cambio de eraDuración de Bahía I, según las fechas de radiocarbono de Esteros y Tarqui.
500-700 d. C.Transición estimada hacia el Período de Integración.
650 d. C.Fecha final atribuida a la cultura Bahía según el mismo estudio de la botella.
1960Hallazgo de la botella antropomorfa de triple elipsoide en Los Esteros.
1978La pieza ingresa a la colección del Centro Cultural Simón Bolívar de Guayaquil.
1982Excavación del recinto funerario Bahía II en Salango.

Conclusión

La cultura Bahía completa el conjunto de grandes sociedades del Desarrollo Regional que este sitio documenta junto a Jama-Coaque y La Tolita, y lo hace desde dos ángulos que rara vez coinciden en una misma cultura arqueológica: una pieza de cerámica de una belleza y complejidad técnica excepcionales, capaz todavía hoy de sonar como sonó hace dos mil años, y un edificio, el único de su tipo excavado en la costa para ese período.

La botella de triple elipsoide habla de virtuosismo artesanal, de una cosmovisión poblada de brujos y serpientes, y de una tradición sonora compartida con otras culturas andinas. El recinto de Salango, con sus muros de arcilla y su dualismo de anclas y metates, habla de cómo esa misma sociedad organizaba su espacio sagrado y ya navegaba fuera de la costa siglos antes que los manteños. Entre ambos testimonios, Bahía deja una de las imágenes más completas que se conservan sobre cómo una sociedad de la costa ecuatoriana pensaba su propio lugar en el mundo.

Fuentes y bibliografía

  • Ayala Esparza, Mónica A., Mónica M. H. Polanco De Luca, Tomás Espinosa, A. Gérard, B. A. Regalado Díaz, E. P. Estévez Ruiz y P. Jácome-Monar. «Estructura organológica y efecto sonoro de una botella antropomorfa de triple elipsoide con doble silbato de la cultura Bahía del Ecuador (600 a. C.-650 d. C.)», Arqueología Iberoamericana 48, 2021, pp. 65-92.
  • Evans, Clifford, y Betty J. Meggers. «Cronología relativa y absoluta en la costa del Ecuador», Cuadernos de Historia y Arqueología, Casa de la Cultura Ecuatoriana (Núcleo del Guayas), año XI, vol. 10, n.º 27 (1960-1961), pp. 147-152.
  • Estrada, Emilio. Arqueología de Manabí central. Museo Víctor Emilio Estrada, Guayaquil, 1957 y 1962.
  • Lunniss, Richard. «Rescatando el patrimonio cultural ecuatoriano: el centro ceremonial precolombino de Salango» (también referenciado como «El Centro Ceremonial de Salango»), Apachita 18 (2011), pp. 3-8.
  • Lunniss, Richard. «Iconografía y cosmología precolombina: diseños en pintura iridiscente del sur de Manabí», STRATA. Revista Ecuatoriana de Arqueología y Paleontología, vol. 3, INPC, 2025.
  • Norton, Presley, Richard Lunniss y N. Nylen. «Excavaciones en Salango, provincia de Manabí, Ecuador», Miscelánea Antropológica Ecuatoriana, 1983.
  • Gutiérrez Usillos, Andrés. Dioses, símbolos y alimentación en los Andes: interrelación hombre-fauna en el Ecuador prehispánico. 1.ª ed. Quito: Ediciones Abya-Yala, 1998. (Cita secundaria: conocido a través de Ayala Esparza et al., 2021; no consultado directamente.)

Fuentes primarias

El registro original de Emilio Estrada (1962) sobre el hallazgo de Los Esteros, y el inventario del Centro Cultural Simón Bolívar de Guayaquil, documentan la procedencia y adquisición de la botella de triple elipsoide. El informe original de las excavaciones de Salango de Norton, Lunniss y Nylen (1983) documenta el primer hallazgo del recinto funerario Bahía II. Las fechas de radiocarbono publicadas por Evans y Meggers son la base cronológica directa de este artículo para la fase Bahía I.

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Sobre quien escribe

Jefferson

Soy docente en Ciencias de la Educación, con mención en Ciencias Sociales, y ejerzo la docencia desde 2020 tanto en el sector público como privado. La historia universal ha sido una pasión constante en mi vida, y de ahí nació la inquietud detrás de este proyecto: en años de investigar y recopilar información sobre la historiografía de mi país, me encontré una y otra vez con datos dispersos, imprecisos o directamente erróneos circulando en la red.

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