Actualizado el 7 de septiembre de 2026Publicado el 6 de septiembre de 2026
Introducción
Entre los próceres de la independencia de Quito, pocos tienen una biografía tan paradójica como la de José Cuero y Caicedo. Obispo de Quito desde 1802, aceptó con enorme reticencia la vicepresidencia de la Junta Suprema en 1809, y llegó a jurar en secreto ante el cabildo catedralicio que lo hacía solo para evitar males mayores. Dos años después, ese mismo obispo reacio terminó presidiendo el primer Estado independiente proclamado en la América hispánica.
Este artículo recorre su trayectoria eclesiástica previa, su papel como pacificador durante la masacre del 2 de agosto de 1810, su presidencia del Estado de Quito entre 1811 y 1812, y su destierro final, que terminó con su muerte como reo de Estado en Lima.
Índice de contenidos
Ficha técnica
| Nacimiento | Cali, 1735 |
| Muerte | Lima, 10 de diciembre de 1815 |
| Obispo de Cuenca | 1799 |
| Obispo de Quito | 1802 |
| Cargo tras el 10 de agosto de 1809 | Vicepresidente de la Junta Suprema |
| Cargo tras el 2 de agosto de 1810 | Vocal de la nueva Junta Superior de Gobierno |
| Presidente del Estado de Quito | 11 de octubre de 1811 al final de 1812 |
| Constitución promulgada bajo su presidencia | Pacto Solemne de Sociedad y Unión, 15 de febrero de 1812 |
| Restos repatriados a Quito | 2016, descansan en la Catedral Metropolitana junto a Sucre y Carlos Montúfar |
| Fuentes principales | Landázuri Camacho, Antecedentes de la revolución quiteña; Vásquez, El trasfondo de la revolución quiteña; Conte de Fornés, La Revolución Quiteña, albores de la Modernidad en Ecuador 1809-1812 |
| Última revisión | Septiembre de 2026 |
José Cuero y Caicedo: un obispo formado en la Ilustración moderada
Nacido en Cali en 1735, Cuero y Caicedo se trasladó a Quito, donde fue canónigo de la catedral, profesor universitario y rector interino de la universidad tras la fusión de las antiguas cátedras de San Gregorio Magno y Santo Tomás de Aquino. Fue nombrado obispo de Cuenca en 1799 y obispo de Quito en 1802. Perteneció, ya como obispo, a la Escuela de la Concordia, la sociedad promovida por Eugenio Espejo con el propósito de difundir ideas políticas progresistas, aunque su propia formación intelectual, más doctrinal que moderna, no permite calificarlo propiamente de «ilustrado».
Su papel en la revolución del 10 de agosto de 1809 comenzó con una reticencia genuina: aceptó la vicepresidencia de la Junta Suprema con poco convencimiento, y antes de asumirla reunió en secreto al cabildo catedralicio para jurar que lo hacía únicamente para evitar mayores males.

El crucifijo contra la masacre
El 2 de agosto de 1810, cuando las tropas realistas masacraron a los presos políticos de Quito en un episodio ya documentado en este sitio, Cuero y Caicedo salió a la calle al frente de un grupo de sacerdotes, llevando en alto un crucifijo, para pedir tanto a patriotas como a realistas que cesara la violencia. Ese gesto, más pastoral que político, marcó un punto de inflexión en su propia radicalización: pasó a integrar como vocal la nueva Junta Superior de Gobierno formada a raíz de esos sucesos, y un año más tarde, cuando el presidente español Ruiz de Castilla dejó el cargo, lo reemplazó.
El obispo-presidente y el Pacto Solemne
El 11 de octubre de 1811, ante la creciente tensión, el pueblo de Quito exigió en un cabildo abierto la expulsión del presidente español y su reemplazo por el obispo Cuero y Caicedo. Bajo su presidencia se instaló, el 4 de diciembre de ese año, el Soberano Congreso de Quito, integrado por dieciocho miembros, con el marqués de Selva Alegre como vicepresidente. El Congreso votó separarse del reconocimiento del Consejo de Regencia español, y el 15 de febrero de 1812 promulgó los «Artículos del Pacto Solemne de Sociedad y Unión entre las Provincias que forman el Estado de Quito», la constitución del nuevo Estado.
El gobierno del obispo-presidente no fue, sin embargo, una etapa de armonía. Facciones internas —los llamados «sanchistas», más radicales, y los «montufaristas», más moderados— se disputaron el poder dentro del propio movimiento insurgente. Cuando los disidentes derrotados en las elecciones se refugiaron en Latacunga y amenazaron con retomar Quito, el marqués de Selva Alegre y su hijo Carlos Montúfar, ya documentado en este sitio, prepararon la defensa de la ciudad; al ver que las tropas habían cambiado de bando, renunciaron a sus cargos, y se formó un nuevo gobierno que, pese a la crisis, mantuvo a Cuero y Caicedo en la presidencia.

El destierro y la muerte en Lima
Cuando las fuerzas realistas retomaron Quito hacia fines de 1812, Cuero y Caicedo abandonó la ciudad junto a parte de su pueblo, refugiándose en una hacienda alejada. Finalmente debió entregarse; el gobierno realista declaró vacante su sede episcopal, confiscó sus bienes y lo envió detenido hacia España, por la vía de Perú.
Nunca llegó a España. El 10 de diciembre de 1815, con más de ochenta años y afectado por una bronconeumonía, murió en el Hospital de San Andrés de Lima, como reo de Estado en tránsito hacia su destierro definitivo.
El regreso a Quito, dos siglos después
Sus restos permanecieron en Lima durante dos siglos, hasta que en 2016 fueron repatriados a Ecuador tras una gestión conjunta con Perú. Llegaron primero a Guayaquil, y el 12 de septiembre de ese año fueron trasladados a Quito con honores militares, cívicos y religiosos, para depositarse finalmente en la Catedral Metropolitana, junto a las cenizas de Antonio José de Sucre y de Carlos Montúfar, ya documentado en este sitio: tres próceres de destinos muy distintos, reunidos siglos después bajo el mismo techo.
Cronología
| 1735 | Nace José Cuero y Caicedo en Cali. |
| 1799 | Es nombrado obispo de Cuenca. |
| 1802 | Es nombrado obispo de Quito. |
| 10 de agosto de 1809 | Acepta, con reticencia, la vicepresidencia de la Junta Suprema. |
| 2 de agosto de 1810 | Sale a la calle con un crucifijo para detener la masacre de los próceres. |
| 11 de octubre de 1811 | El pueblo de Quito lo elige presidente en cabildo abierto. |
| 4 de diciembre de 1811 | Se instala el Soberano Congreso de Quito bajo su presidencia. |
| 15 de febrero de 1812 | Se promulga el Pacto Solemne, constitución del Estado de Quito. |
| Fines de 1812 | Las fuerzas realistas retoman Quito; Cuero y Caicedo huye y finalmente se entrega. |
| 10 de diciembre de 1815 | Muere en Lima como reo de Estado. |
| 2016 | Sus restos son repatriados y depositados en la Catedral Metropolitana de Quito. |
Conclusión
La biografía de José Cuero y Caicedo resiste la simplificación que suele aplicarse a los próceres de la independencia. No fue un revolucionario convencido desde el principio, sino un obispo reacio que la fuerza de los acontecimientos terminó radicalizando, hasta convertirlo en la máxima autoridad política de un Estado que él mismo nunca había buscado dirigir.
Que su gesto más recordado sea, precisamente, el intento de detener una masacre con un crucifijo en alto, y no una proclama ni una batalla, dice mucho sobre el lugar incómodo que ocupa en la memoria histórica: ni tan citado como Espejo, ni tan heroico en la narrativa tradicional como Sucre o Montúfar, pero decisivo en el momento en que la revolución quiteña más necesitó de alguien capaz de hablarles, a la vez, a patriotas y a realistas.
Fuentes y bibliografía
- Landázuri Camacho, Cristóbal. Antecedentes de la revolución quiteña, Congreso de Historia.
- Vásquez. El trasfondo de la revolución quiteña, tesis de maestría.
- Conte de Fornés, Beatriz Margarita. La Revolución Quiteña, albores de la Modernidad en Ecuador 1809-1812, 2013.
- Núñez Sánchez, Jorge. Bicentenario de la muerte del Obispo José Cuero y Caicedo, Presidente del Estado de Quito, 1811-1812.
- Rodríguez, Jaime E. La revolución política durante la época de la independencia: el Reino de Quito, 1808-1822.
Fuentes primarias
El Acta del 11 de octubre de 1811, que proclama el nombramiento de Cuero y Caicedo como presidente y convoca a Cabildo Abierto mensual, documenta de manera directa el origen de su presidencia. El propio «Pacto Solemne de Sociedad y Unión entre las Provincias que forman el Estado de Quito», promulgado el 15 de febrero de 1812, es la fuente primaria central sobre la organización constitucional bajo su gobierno. El expediente de defensa del obispo en el proceso seguido en su contra en Lima en 1815, que incluye su petición de ayuda a Joaquín Mosquera y Figueroa, documenta las circunstancias finales de su destierro.
Ver también
- La masacre de los próceres del 2 de agosto de 1810
- La Segunda Junta y el Pacto Solemne de 1812
- Carlos Montúfar: del Chimborazo con Humboldt al pelotón de fusilamiento
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Sobre quien escribe
Jefferson
Soy docente en Ciencias de la Educación, con mención en Ciencias Sociales, y ejerzo la docencia desde 2020 tanto en el sector público como privado. La historia universal ha sido una pasión constante en mi vida, y de ahí nació la inquietud detrás de este proyecto: en años de investigar y recopilar información sobre la historiografía de mi país, me encontré una y otra vez con datos dispersos, imprecisos o directamente erróneos circulando en la red.
Ecuador en la Historia nace de esa necesidad —reunir en un solo espacio una historiografía rigurosa, verificable y bien fundamentada— y también de dos pasiones que confluyen aquí: mi fascinación por un pasado que encuentro tan misterioso y mitológico como desafiante, y mi interés por el futuro: la tecnología y las nuevas metodologías para investigar, organizar y compartir el conocimiento histórico.
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