El Estado Oligárquico Terrateniente (1875-1895)

Los veinte años entre García Moreno y la Revolución Liberal: el auge cacaotero, la dictadura de Veintemilla, la Restauración y el progresismo que no logró resolver la contradicción entre poder político y económico.

Actualizado el 17 de agosto de 2026

Introducción

Entre el asesinato de García Moreno en 1875 y el estallido de la Revolución Liberal en 1895 transcurrieron veinte años que la memoria popular suele saltarse, como si el país hubiera esperado en silencio entre un episodio y otro. No fue así: fue una etapa de auge económico acelerado, de una dictadura, de una restauración encabezada en parte por una mujer, y de una contradicción de fondo entre quién tenía el poder político y quién tenía el poder económico.

Esa contradicción, entre la oligarquía terrateniente y clerical de la Sierra y la nueva élite comercial y bancaria de Guayaquil, marca el período entero. Este artículo recorre el auge cacaotero, la dictadura de Ignacio de Veintemilla, la Restauración, la reorganización de los partidos políticos y el progresismo que gobernó hasta el estallido liberal de 1895.

Ficha técnica

Período1875-1895
DenominaciónEstado Oligárquico Terrateniente
Presidente electo en 1875Antonio Borrero
DictaduraIgnacio de Veintemilla, 1876-1883
Fin de la dictaduraLa Restauración, enero de 1883
Base económicaAuge de la exportación de cacao
Partidos fundadosUnión Republicana (1883); Partido Liberal Nacional (1890)
Presidentes progresistasJosé María Plácido Caamaño, Antonio Flores, Luis Cordero
Fin del período5 de junio de 1895, Jefatura Suprema de Eloy Alfaro
Fuentes principalesAyala Mora, Resumen de Historia del Ecuador; Maiguashca, «República»
Última revisiónAgosto de 2026

La herencia de García Moreno

García Moreno murió asesinado en Quito el 6 de agosto de 1875. Con él, según ha señalado Ana Buriano, el proyecto de la república católica quedó truncado justo cuando su líder y su propio proyecto empezaban a salir de un monismo católico rígido hacia cierto pluralismo. Es una interpretación que invita a matizar la imagen de un régimen inmóvil hasta el final.

El líder liberal Pedro Moncayo dejó un juicio mucho menos generoso sobre la Constitución de 1869, la llamada Carta Negra: la calificó de «delirio de un cerebro enfermo» o «impostura de un malvado» que buscaba el apoyo del clero. El juicio de Moncayo importa porque anticipa el conflicto que dominaría los veinte años siguientes: qué hacer con ese legado constitucional y con el poder que la Iglesia había acumulado bajo García Moreno.

El auge del cacao y el poder de Guayaquil

Desde los años setenta, y en especial desde inicios de los ochenta, el Ecuador vivió un crecimiento económico acelerado, impulsado por el aumento de la producción y exportación de cacao. La fruta se cultivaba tradicionalmente en plantaciones de la Costa, principalmente en Guayas y Los Ríos.

El sistema de trabajo combinaba jornaleros asalariados con «redentores»: jefes de familia que cultivaban cacao en tierras del latifundista y entregaban su cosecha como pago de una deuda contraída con él. Esa relación, de corte precapitalista, permitía a la vez una producción abundante y barata, y una expansión constante de las plantaciones.

Mazorca de cacao abierta, mostrando las semillas envueltas en pulpa blanca
El cacao. Su auge exportador desde los años setenta fue la base económica de todo el período. Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

La contradicción de fondo

El cultivo y la comercialización del cacao incrementaron el poder económico de los terratenientes y, de manera especial, de los comerciantes y banqueros de Guayaquil. Se fundaron varios bancos y casas de comercio, y la ciudad creció con rapidez mientras la economía del país se insertaba cada vez más en el sistema mundial.

Ese crecimiento chocó con una estructura política heredada del garcianismo: la oligarquía latifundista serrana, aliada con la Iglesia, conservaba el poder formal del Estado. Las élites guayaquileñas, que controlaban cada vez más la economía nacional, reclamaban una injerencia política que aún no tenían. Los veinte años siguientes fueron, en gran medida, sucesivos intentos de resolver o al menos equilibrar esa tensión.

Borrero y la dictadura de Veintemilla

En 1875 fue electo presidente Antonio Borrero, candidato de moderados y radicales frente al garcianismo sucesorio. Borrero no logró encontrar una salida que sustituyera la Carta Negra, y su gobierno fracasó en esa búsqueda.

La oposición, encabezada por la oligarquía costeña, promovió entonces la dictadura del general Ignacio de Veintemilla, que se instaló en el poder tras vencer militarmente la resistencia serrana. Comenzó con medidas liberales que enfrentaron a la Iglesia; pero una vez elegido presidente constitucional, cambió de actitud y desarrolló un gobierno que Ayala Mora describe sin rodeos como oportunista y estéril, que desperdició una coyuntura de auge económico excepcional.

Grabado de época que representa episodios de la revolución y dictadura encabezada por Ignacio de Veintemilla
Grabado de época sobre la revolución y dictadura de Ignacio de Veintemilla. Wikimedia Commons (dominio público).

La Restauración

Cuando Veintemilla, al concluir su período, intentó lanzarse a una nueva dictadura, una amplia coalición que se autodenominó la Restauración lo expulsó del poder en enero de 1883. En ese conflicto se destacó Marietta de Veintemilla, su sobrina, cuyo papel la historiografía ecuatoriana reconoce como notable.

La caída de Veintemilla marcó el fin de la vía dictatorial como salida a la contradicción entre poder político y poder económico. A partir de entonces, el país buscaría otras fórmulas, ninguna de ellas definitiva.

La reorganización de los partidos

Tras la Restauración se definieron con claridad las fuerzas políticas del país. El garcianismo se reorganizó como una amplia coalición al fundarse la Unión Republicana en 1883, pero se dividió pronto entre los ultramontanos, que después adoptaron el nombre de Partido Católico Republicano, y los progresistas, de orientación liberal-católica.

Las fuerzas liberales se bifurcaron de manera semejante: por un lado surgió la opción radical y montonera de Eloy Alfaro; por otro se estructuró una corriente moderada que en 1890 constituyó el Partido Liberal Nacional. Al mismo tiempo, la penetración de bienes importados afectó al artesanado urbano, que reactivó su presencia pública y organizó agrupaciones que tendrían un papel importante en la movilización popular de las décadas siguientes.

El progresismo en el poder

Con el triunfo de José María Plácido Caamaño en la Constituyente de 1884, se afianzó una alternativa tercerista, el progresismo: favorecía la adaptación rápida del país a las nuevas condiciones internacionales, evitando al mismo tiempo la separación de la Iglesia y el Estado. Caamaño enfrentó la insurrección de las montoneras, realizó obras públicas e impulsó la represión de sus opositores.

Su sucesor, Antonio Flores (1888-1892), aceleró los cambios modernizadores: reforma del régimen bancario, sustitución del diezmo, renegociación de la deuda externa, contratos ferrocarrileros. En esos años se inauguró además el servicio de telégrafo, que conectó por primera vez con rapidez a las principales ciudades del país.

Con Luis Cordero (1892-1895), el último progresista, la fórmula liberal-católica llegó a su límite. La presión simultánea de conservadores y liberales le fue quitando espacio a una alternativa que ya no podía sostener las definiciones radicales que ambos bandos exigían. Cuando la oposición acusó al gobierno de haber «vendido la bandera», a raíz de un negociado del entonces gobernador del Guayas, Caamaño, Cordero cayó del poder.

El camino hacia 1895

Semanas después de la caída de Cordero, el 5 de junio de 1895, se proclamó en Guayaquil la Jefatura Suprema de Eloy Alfaro. Con ese golpe se inició la Revolución Liberal, que puso fin a veinte años de fórmulas intermedias entre el poder político serrano y el poder económico costeño.

Un patrón que continúa

El período no estuvo libre de la violencia política que atraviesa buena parte de la historia ecuatoriana del siglo XIX. En 1877, apenas dos años después del asesinato de García Moreno, murió también asesinado en Quito el arzobispo José Ignacio Checa y Barba. Es otro eslabón en la misma cadena que este sitio ha documentado desde el asesinato de Sucre en 1830: la eliminación del adversario político como recurso recurrente, no excepcional.

Cronología

6 de agosto de 1875Asesinato de García Moreno.
1875Antonio Borrero es electo presidente; fracasa en sustituir la Carta Negra.
1876Comienza la dictadura de Ignacio de Veintemilla.
1877Es asesinado en Quito el arzobispo José Ignacio Checa y Barba.
Enero de 1883La Restauración expulsa a Veintemilla del poder.
1883Se funda la Unión Republicana, primer partido del país.
1884José María Plácido Caamaño gana la Constituyente; comienza el progresismo.
1885Se adopta el sucre como unidad monetaria.
1888-1892Presidencia de Antonio Flores; reformas modernizadoras y telégrafo.
1890Se funda el Partido Liberal Nacional; el Ecuador es el primer exportador mundial de cacao.
1892-1895Presidencia de Luis Cordero, último gobierno progresista.
5 de junio de 1895Alfaro proclama la Jefatura Suprema en Guayaquil; comienza la Revolución Liberal.

Conclusión

El Estado Oligárquico Terrateniente no fue un paréntesis vacío entre dos figuras célebres de la historia ecuatoriana. Fue el intento sostenido, durante veinte años y con fórmulas distintas, de resolver una contradicción que el propio garcianismo había dejado sin resolver: quién debía gobernar un país cuya riqueza real se concentraba cada vez más en un puerto que el poder político no controlaba por completo.

Ninguna de las soluciones ensayadas —la apertura fallida de Borrero, la dictadura de Veintemilla, el progresismo de Caamaño, Flores y Cordero— logró sostenerse. La Revolución Liberal de 1895 no surgió de la nada: fue el desenlace de dos décadas en que esa tensión de fondo nunca encontró un equilibrio duradero.

Fuentes y bibliografía

  • Ayala Mora, Enrique. Resumen de Historia del Ecuador. Corporación Editora Nacional, Quito.
  • Maiguashca, Juan. «República», en Nueva Historia del Ecuador. Corporación Editora Nacional, Quito.
  • Moncayo, Pedro. El Ecuador de 1825 a 1875.
  • Buriano, Ana (comp.). Estudios sobre la etapa garciana y su recepción posterior.

Fuentes primarias

El juicio de Pedro Moncayo sobre la Constitución de 1869, recogido en El Ecuador de 1825 a 1875, es una de las fuentes primarias más directas sobre la recepción liberal del legado garciano. Los datos económicos sobre el auge cacaotero y el sistema de jornaleros y redentores proceden de la síntesis de Ayala Mora, que a su vez se apoya en estudios especializados sobre la economía cacaotera de la Costa.

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