El Período de Integración

El último tramo prehispánico: señoríos manteño-huancavilcas, Milagro-Quevedo, Atacames y los pueblos serranos, el comercio del Spondylus con los chimú y el problema de lenguas y culturas.

Actualizado el 14 de agosto de 2026Publicado el 11 de agosto de 2026

Introducción

El período de Integración es el último tramo de la secuencia prehispánica del actual Ecuador, el que enlaza directamente con la llegada europea. Sucede al Desarrollo Regional y se extiende hasta 1532. Su nombre alude al proceso que lo caracteriza: unidades políticas mayores, redes de intercambio más extensas y sociedades jerarquizadas que los cronistas españoles describirían como señoríos.

En la costa se reconocen cuatro grandes culturas: Atacames en Esmeraldas, Jama-Coaque en el norte de Manabí, Milagro-Quevedo en la cuenca del Guayas y Manteño-Huancavilca en el litoral centro-sur. En la sierra, los cañaris al sur, los puruháes en el centro y los caranquis y cayambis al norte. Estos fueron los pueblos que encontraron primero los incas y después los españoles.

Figura de cerámica de la cultura Manteña que representa a un personaje masculino sentado con tocado elaborado
Figura manteña de un personaje sentado con tocado. The Metropolitan Museum of Art (1980.34.32), vía Wikimedia Commons (CC0).

Este artículo presenta el marco cronológico, las principales culturas costeras y serranas, el comercio marítimo de larga distancia que conectó el litoral ecuatoriano con el Perú, y una advertencia metodológica que atraviesa todo el período: la dificultad de hacer coincidir culturas arqueológicas, lenguas y grupos étnicos.

Ficha técnica

DenominaciónPeríodo de Integración
Cronología (Meggers, 1966)500 – 1500 d. C.
Cronología (Guillaume-Gentil, 2013)700 – 1450 d. C.
Cierre efectivo1532, llegada de los españoles; antes, incorporación incaica
Culturas de la costaAtacames, Jama-Coaque (fases Muchique 2-4), Milagro-Quevedo, Manteño-Huancavilca
Pueblos de la sierraCañaris, puruháes, panzaleos, caranquis y cayambis
Manteño-Huancavilcac. 900 – 1530 d. C., litoral centro-sur
RasgosSeñoríos jerarquizados, navegación de larga distancia, metalurgia del cobre, urnas funerarias, sillas de piedra en forma de U
Fuentes principalesMeggers, Betty J., Ecuador; Jijón y Caamaño, Jacinto, El Ecuador interandino y occidental; Gómez Rendón, Jorge, «Deslindes lingüísticos en las tierras bajas del Pacífico ecuatoriano»; Saville, Marshall H., The Antiquities of Manabi
Última revisiónAgosto de 2026

Las jerarquías caciquiles

Dentro de los señoríos existían jerarquías distintas según su importancia: caciques mayores con autoridad regional, caciques residentes en el centro habitacional principal, caciques menores de los llajtacuna y jefes de ayllu. Esos cacicazgos mayores, en los que un cacique reconocía la autoridad militar de otro, son anteriores a la invasión inca y no un producto de ella.

Su base económica seguía siendo comunitaria: no existía apropiación privada de los medios de producción y la tierra era fundamentalmente propiedad común. Lo que cambió fue la escala de la coordinación económica, social y religiosa, y la consolidación de formas de autoridad a menudo hereditarias, aunque sin alcanzar todavía un perfil de organización estatal.

Una advertencia: el «Reino de Quito» no existió

El jesuita Juan de Velasco, en su Historia del Reyno de Quito del siglo XVIII, interpretó esta realidad con criterios políticos europeos y describió la existencia de un Reino de Quito, una suerte de unidad política que habría cubierto casi todo el actual Ecuador. La investigación posterior ha establecido que ese reino no existió: lo que había era un conjunto de señoríos con alianzas variables, no un Estado unificado.

Esto no invalida la obra de Velasco, que sigue proporcionando pistas valiosas para el estudio de la historia antigua del país y es uno de los clásicos de la historiografía ecuatoriana. Pero conviene leerla distinguiendo qué parte es documentación y cuál es interpretación de su época. La idea del Reino de Quito tuvo además una larga vida política: alimentó la conciencia criolla del siglo XVIII y sigue reapareciendo en la divulgación.

Agricultura e ingeniería hidráulica

En este período la actividad agrícola cobró mayor importancia y sus técnicas mejoraron de forma visible. Se construyeron terrazas en las laderas de los cerros, tolas, camellones en las zonas inundables y albarradas para retener agua de lluvia en las regiones semiáridas. Entre los cultivos documentados figuran el maíz, la yuca, el algodón, el ají y el cacao.

Pirámide truncada de tierra en el complejo arqueológico de Cochasquí, en la sierra norte del Ecuador
Pirámide truncada del complejo de Cochasquí, en la sierra norte. Las pirámides con rampa son la expresión arquitectónica más visible de los señoríos del período. Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Estas obras no son solo técnicas: implican coordinación de trabajo colectivo a una escala que el período anterior no requería, y son en sí mismas evidencia del grado de organización alcanzado por los señoríos. Los sistemas precolombinos de manejo de agua de la costa ecuatoriana han sido estudiados como un caso de ingeniería adaptada a un régimen de lluvias muy irregular.

Cronología y sus problemas

Como ocurre con el período anterior, las fechas dependen del esquema que se adopte: Meggers sitúa la Integración entre el 500 y el 1500 d. C., y Guillaume-Gentil entre el 700 y el 1450 d. C. La transición desde el Desarrollo Regional se ha fijado sobre todo mediante hidratación de obsidiana, que la ubica entre el 500 y el 700 d. C., ante la escasez de fechas de radiocarbono para ese trance.

Las pocas dataciones absolutas disponibles dan un esqueleto útil. La fecha más temprana de la fase Chirije -que Emilio Estrada llamó en un principio Manteño Temprano- procede del sitio Sequita y corresponde aproximadamente al 850 d. C. Una fecha de Puerto Chanduy sugiere que la fase Manteña estaba en pleno desarrollo hacia el 1200 d. C. Y una muestra tomada en uno de los corrales de Cerro de Hojas confirma que esa cultura seguía existiendo inmediatamente antes de la llegada de los europeos.

Los manteño-huancavilcas

Ocuparon buena parte de la franja costanera centro-sur, aproximadamente entre el 900 y el 1530 de nuestra era. La investigación los describe como una sociedad jerarquizada de tipo cacical, organizada en señoríos, cuyo rasgo más característico fueron los intercambios marítimos a larga distancia.

Vasija de cerámica de la cultura Manteña modelada en forma de mono
Vasija manteña en forma de mono. The Metropolitan Museum of Art (1980.34.28), vía Wikimedia Commons (CC0).

Los sitios de los cerros de Manabí -Cerro de Hojas, Cerro Jaboncillo y su entorno- conservan restos de arquitectura en piedra de dimensiones considerables. La expedición de Marshall Saville, cuyos resultados se publicaron en 1907 bajo el título The Antiquities of Manabi, documentó edificios de gran tamaño: uno medía casi cincuenta y ocho metros de largo por unos doce de ancho, con muros laterales de más de un metro de espesor construidos con losas dispuestas en doble hilera.

Saville registró también esculturas antropomorfas de piedra, algunas de gran formato y muy meteorizadas, y las llamadas sillas manteñas: asientos de piedra en forma de U sostenidos por figuras humanas o de felino agachadas, interpretados como emblemas de autoridad. Ya entonces advirtió el problema que persiste: el lugar había servido durante generaciones como cantera para los habitantes de Manta, que extraían piedras de los muros para usarlas en la ciudad.

Sello cilíndrico de cerámica de la cultura Manteña, usado para imprimir diseños repetidos
Sello cilíndrico manteño. Los sellos permitían repetir diseños sobre tejidos o sobre el cuerpo. The Metropolitan Museum of Art (1994.389.11), vía Wikimedia Commons (CC0).

El comercio del Spondylus y el contacto con los chimú

La concha Spondylus, que en el mundo andino se conocía como mullu, es el hilo que conecta la costa ecuatoriana con el Perú durante este período. Las cantidades masivas halladas en contextos chimú de la costa norte peruana proceden con toda probabilidad de las aguas cálidas del actual Ecuador, donde la especie abunda.

Concha espinosa de Spondylus princeps, la ostra espinosa del Pacífico
Concha de Spondylus princeps, el mullu de las fuentes andinas. Su recolección exigía buceo especializado y sostuvo redes de intercambio de escala continental. Wikimedia Commons (CC BY 2.0).

Se ha propuesto que el señorío de Salangome, en el área manteño-huancavilca, fue el principal proveedor. La recolección y el acondicionamiento inicial de la concha, que exigían pericia considerable, habrían estado a cargo de los manteño-huancavilcas; el transporte hacia los asentamientos chimú pudo darse por vía terrestre, marítima o ambas. Dada la importancia del Spondylus en las estrategias de legitimación del poder chimú, se sostiene que su tráfico estaba controlado directamente por los gobernantes de ese Estado.

La evidencia material del contacto es más discreta que el volumen del comercio sugiere. En cuanto a cerámica chimú hallada en la costa ecuatoriana, la literatura científica señala tres sitios principales: Loma de los Cangrejitos -sitio manteño-huancavilca cuya necrópolis excavó Carlos Zevallos Menéndez desde 1967-, la isla de la Plata y San Marcos. Los mecanismos concretos de ese intercambio siguen sin conocerse.

Milagro-Quevedo

Se desarrolló en la cuenca baja del Guayas y sus tributarios, el Daule y el Babahoyo, un territorio de llanuras inundables donde la ocupación dejó miles de tolas. Las fuentes etnohistóricas asocian esta área con los chonos.

Urnas funerarias de cerámica de la cultura Milagro-Quevedo, de cuerpo alargado, expuestas en museo
Urnas funerarias Milagro-Quevedo. El enterramiento en grandes recipientes cerámicos es uno de los rasgos que mejor identifican a esta cultura. Museu de les Cultures del Món, vía Wikimedia Commons (CC0).

Sus rasgos más reconocibles son las urnas funerarias de gran tamaño, en las que se depositaba al difunto, y una metalurgia del cobre que produjo hachas-moneda, adornos y objetos que circularon ampliamente. También son característicos ciertos cuencos de uso ritual conocidos popularmente como cocinas de brujo.

Cuenco de cerámica típico de la cultura Milagro-Quevedo, conocido como cocina de brujo
Cuenco Milagro-Quevedo del tipo conocido como cocina de brujo. Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Atacames y la continuidad de Jama-Coaque

En la costa de Esmeraldas, la cultura Atacames sucede a la ocupación tolita y se extiende hasta el contacto europeo, con asentamientos vinculados a la explotación de recursos marinos y de manglar.

Jama-Coaque, por su parte, es un caso de continuidad excepcional: iniciada en el Desarrollo Regional, atraviesa toda la Integración. En la secuencia establecida por James Zeidler y su equipo en el valle del Jama, las fases Muchique 2, 3 y 4 corresponden a este período, y en el sitio de La Mina la ocupación se prolonga incluso hasta época colonial. Se ha propuesto además una quinta fase, Muchique 5, que representaría la permanencia de esta sociedad durante la conquista y la Colonia.

Los pueblos de la sierra

En el callejón interandino, el período corresponde a la consolidación de señoríos étnicos que serían los interlocutores directos de la expansión incaica. Al sur, los cañaris, cuyo territorio se articulaba en torno a Tomebamba y Hatun Cañar. Pedro Cieza de León, que pasó por la provincia de Tomebamba en 1547, dejó una descripción de su peinado característico que ha servido para identificar representaciones en la iconografía; algunas esculturas antropomorfas de piedra y estatuillas conocidas como sonajeros muestran sobre la cabeza protuberancias cónicas que parecen evocar ese tocado.

En la sierra central se sitúan los puruháes, y al norte los caranquis y cayambis, cuya resistencia a la incorporación incaica fue prolongada. La documentación arqueológica de estos grupos es más desigual que la de la costa, y buena parte de lo que se sabe procede de fuentes etnohistóricas escritas ya en época colonial.

Culturas, lenguas y pueblos: una advertencia

Conviene detenerse en un problema que afecta a todo el período. Betty Meggers advirtió hace más de cincuenta años que la enumeración de grupos etnolingüísticos hecha por los españoles en los primeros momentos de la conquista no coincide con las áreas arqueológicas. Dicho de otro modo: los nombres que aparecen en las crónicas y las culturas definidas por la cerámica no se superponen.

La investigación lingüística ha reforzado esa cautela. El análisis de la toponimia del litoral centro-sur ha mostrado que la mayor parte de las marcas que Jacinto Jijón y Caamaño atribuyó en 1919 a la cultura manteña proceden en realidad de la cuenca del Guayas -veintiuna de veintiocho voces, un 75 por ciento-, es decir, del área de Milagro-Quevedo. El error de fondo, según esta lectura, fue suponer que lengua y cultura mantienen siempre una relación de uno a uno.

El caso más llamativo es el del panzaleo. Jijón y Caamaño sostuvo la existencia de una lengua con ese nombre en el sur de Pichincha, Cotopaxi y el norte de Tungurahua. Trabajos posteriores han argumentado que esa lengua nunca existió como tal y que los datos toponomásticos corresponden en realidad a una lengua de la familia barbacoana, la de los llamados colorados o tsáchilas. La discusión sigue abierta, pero el nombre «panzaleo» debe emplearse con reservas.

Cronología

c. 500-700 d. C.Transición desde el Desarrollo Regional, fijada por hidratación de obsidiana.
c. 850 d. C.Fecha más temprana de la fase Chirije, en el sitio Sequita.
c. 900 d. C.Inicio del período manteño-huancavilca en el litoral centro-sur.
c. 1200 d. C.Fase Manteña en pleno desarrollo, según la fecha de Puerto Chanduy.
Siglos XIV-XVApogeo del comercio de Spondylus hacia la costa norte del Perú.
Finales del siglo XVExpansión incaica sobre los señoríos serranos.
1532Llegada de los españoles; fin del período prehispánico.

Conclusión

La Integración es el período en que las sociedades del actual Ecuador alcanzan su mayor complejidad política antes de la llegada de los incas y los españoles. Los señoríos manteños organizaban navegación de altura y abastecían de Spondylus a Estados situados a más de mil kilómetros; los pueblos de la cuenca del Guayas levantaron miles de tolas y trabajaron el cobre; los señoríos serranos opusieron resistencia sostenida a la expansión del Tahuantinsuyo.

Es también el período donde la arqueología y las fuentes escritas empiezan a solaparse, y esa superposición es tan útil como traicionera. Los nombres de las crónicas no corresponden a las culturas cerámicas, las lenguas no corresponden a los territorios, y varias etiquetas de uso corriente proceden de clasificaciones de comienzos del siglo XX que la investigación posterior ha puesto en duda. Conviene leerlas sabiendo de dónde vienen.

Fuentes y bibliografía

  • Meggers, Betty J. Ecuador. Ancient Peoples and Places, Thames and Hudson, Londres, 1966.
  • Jijón y Caamaño, Jacinto. El Ecuador interandino y occidental antes de la conquista castellana. Quito, 1941-1952.
  • Gómez Rendón, Jorge. «Deslindes lingüísticos en las tierras bajas del Pacífico ecuatoriano», en Temas emergentes y nuevos de la antropología y la arqueología.
  • Saville, Marshall H. The Antiquities of Manabi, Ecuador. Preliminary report. Contributions to South American Archaeology, Nueva York, 1907.
  • Estrada, Emilio. Los Huancavilcas: últimas civilizaciones prehistóricas de la costa del Guayas. Guayaquil, 1957.
  • Zeidler, James, y Deborah Pearsall (eds.). Arqueología regional del norte de Manabí, Ecuador. University of Pittsburgh / Libri Mundi, 1994.
  • Marcos, Jorge. Los pueblos navegantes del Ecuador prehispánico. Abya-Yala / ESPOL, Quito, 2005.
  • McEwan, Colin, y Florencio Delgado. «Typologies of interaction on the Ecuadorian coast», 2008.
  • Pillsbury, Joanne. «The thorny oyster and the origins of empire», Latin American Antiquity, 1996.
  • Cieza de León, Pedro. Crónica del Perú [1553]. Edición moderna, 2005.

Ver también

Seguir leyendo

Si esto te interesó, hay más

Avisamos por correo cuando sale una entrada nueva. Nada más: sin boletines semanales ni relleno.