Actualizado el 15 de agosto de 2026Publicado el 14 de agosto de 2026
Introducción
La masacre del 15 de noviembre de 1922 fue la represión armada de una huelga general en Guayaquil, con un saldo de cientos de muertos. Es el episodio de violencia estatal contra trabajadores más grave de la historia ecuatoriana, y marca el ingreso del movimiento obrero organizado en la vida política del país.
No fue un hecho aislado. Ocurrió en el punto más alto de una crisis económica que había destruido el auge cacaotero, bajo un gobierno que representaba directamente a la banca guayaquileña y en una década en que la oligarquía liberal controlaba el Estado sin mediaciones.

Este artículo recorre el predominio plutocrático que la precedió, el derrumbe del cacao, la organización obrera de esos años, los hechos del 15 de noviembre y sus consecuencias políticas hasta la Revolución Juliana de 1925.
Índice de contenidos
Ficha técnica
| Fecha | 15 de noviembre de 1922 |
| Lugar | Calles de Guayaquil |
| Detonante inmediato | Huelga general de trabajadores |
| Víctimas | Cientos de muertos, según la historiografía |
| Gobierno | José Luis Tamayo (1920-1924) |
| Contexto económico | Derrumbe de la exportación cacaotera entre 1918 y 1923 |
| Contexto político | Predominio plutocrático de la oligarquía liberal, 1912-1925 |
| Poder económico dominante | Banco Comercial y Agrícola de Guayaquil |
| Consecuencia | «Bautismo de sangre» del movimiento obrero; Revolución Juliana en 1925 |
| Fuentes principales | Ayala Mora, Resumen de Historia del Ecuador; Martínez, Guayaquil, noviembre de 1922; Icaza, Historia del movimiento obrero ecuatoriano |
| Última revisión | Agosto de 2026 |
El predominio plutocrático
Tras el asesinato de Alfaro en 1912, descrito en el artículo sobre la Revolución Liberal, se abrió una etapa de predominio de la oligarquía liberal que se prolongaría hasta 1925.
Leonidas Plaza, en su segunda administración, logró un cese de fuego con la Iglesia a cambio de estabilizar las reformas sin avanzar más. Buscó un consenso de oligarquías, con concesiones importantes al latifundismo serrano.
Lo decisivo fue otra cosa: entregó, cada vez más sin mediaciones, el control directo del poder político a la banca guayaquileña, y de manera especial al Banco Comercial y Agrícola. De ahí procede el nombre de plutocracia con que se conoce el período.
No fue una década pacífica. Plaza y su sucesor Alfredo Baquerizo Moreno debieron afrontar la insurrección montonera del coronel Carlos Concha, abanderado del alfarismo radical, que movilizó durante más de cuatro años al campesinado de Esmeraldas y Manabí.
El derrumbe del cacao
El gobierno de José Luis Tamayo, alto representante de la plutocracia guayaquileña, coincidió con el agudizamiento de la crisis cacaotera. Sus causas fueron simultáneas y se reforzaron entre sí.
Como secuela de la depresión de posguerra en los países capitalistas centrales, los precios del cacao cayeron abruptamente en el mercado mundial. A la vez se produjo una sobreproducción de fruta. Y varias enfermedades y plagas azotaron y destruyeron las plantaciones.

Entre 1918 y 1923, el auge exportador se vino abajo. El país que en 1890 había sido el primer exportador de cacao del mundo perdió en pocos años la base de su economía.
La respuesta de quienes controlaban el poder es el núcleo del conflicto. Comerciantes y banqueros usaron su control político para imponer medidas económico-monetarias que trasladaban el peso de la crisis a los trabajadores. La devaluación y la inflación consiguientes redujeron los salarios reales mientras suben los precios de los alimentos.
Los trabajadores organizados
La reacción no vino de un vacío. Las organizaciones obrero-artesanales, cuyo desarrollo a principios de siglo fue intenso, reivindicaban sus derechos desde hacía años.
Ese tejido asociativo tenía raíces antiguas. A finales del siglo XIX, la penetración de bienes importados había afectado al artesanado, que reactivó su presencia pública y constituyó organizaciones destinadas a cumplir un papel importante en la movilización popular.
El marco externo también pesaba. La guerra europea y, sobre todo, el triunfo de la Revolución soviética funcionaron como referencia político-ideológica para los sectores organizados de la época.
A ello se sumaban los sectores medios, crecidos con la burocracia y el comercio menor, que pugnaban por participar en el poder. La década acumuló así dos presiones simultáneas sobre un régimen que no admitía ninguna.
La masacre del 15 de noviembre de 1922
La coyuntura de agitación social culminó en una huelga general en Guayaquil. La protesta popular fue reprimida a bala en las calles de la ciudad, con un saldo de cientos de muertos.
Conviene ser preciso sobre las cifras. La historiografía ecuatoriana habla de cientos de muertos sin fijar un número exacto, y las estimaciones publicadas varían considerablemente. No existe un registro oficial confiable, entre otras razones porque muchos cuerpos fueron arrojados al río Guayas.
Ese detalle explica la forma que tomó después la memoria del episodio: la costumbre de arrojar cruces al agua en su aniversario, y el título de la novela de Joaquín Gallegos Lara que lo convirtió en referencia literaria.
La valoración que hace la historiografía es que fue el «bautismo de sangre» de los trabajadores organizados: el momento en que el movimiento obrero ecuatoriano adquirió conciencia de sí mismo como sujeto político, al precio de su propia sangre.
Lo que vino después
Cuando Gonzalo Córdova llegó a la presidencia en 1924, la etapa estaba terminada. El liberalismo había perdido su base popular, la reacción conservadora acumulaba fuerzas, la crisis económica no se superaba y el descontento estaba en todas partes.
Córdova fue derrocado el 9 de julio de 1925 por un golpe de militares progresistas que dio inicio a la llamada Revolución Juliana. Con ella comenzó una reforma del Estado que creó órganos de control como la Contraloría y el Banco Central, y que en 1928 produjo una Constitución con reformas sociales, entre ellas el voto femenino.
El otro efecto fue organizativo. Con la experiencia del 15 de noviembre, la clase trabajadora consolidó sus iniciales organizaciones, apuntó a la agitación a nivel nacional y maduró una alternativa política propia.
Esa alternativa se concretó pronto: entre el 23 y el 26 de mayo de 1926 se constituyó el Partido Socialista Ecuatoriano, primera fuerza organizada de izquierda del país, que en 1931 sufriría su primera división con la formación del Partido Comunista.
Cronología
| 28 de enero de 1912 | Asesinato de Eloy Alfaro; comienza el predominio plutocrático. |
| 1912-1916 | Segunda administración de Leonidas Plaza. |
| 1913 | Se inicia en Esmeraldas la revuelta conchista. |
| 1918 | Se abole la prisión por deudas, base legal del concertaje. |
| 1918-1923 | Derrumbe del auge de exportación cacaotera. |
| 1920 | Se hace patente la crisis del cacao; Tamayo asume la presidencia. |
| 15 de noviembre de 1922 | Huelga general y represión armada en Guayaquil. |
| 1923 | La Asamblea estructura el Partido Liberal Radical. |
| 1924 | Gonzalo Córdova llega a la presidencia. |
| 9 de julio de 1925 | Golpe militar; comienza la Revolución Juliana. |
| 1926 | Se funda el Partido Socialista Ecuatoriano. |
| 1927 | Se crean la Contraloría y el Banco Central. |
| 1928 | Nueva Constitución con reformas sociales y voto femenino. |
Conclusión
La masacre del 15 de noviembre de 1922 no fue un exceso represivo aislado sino la consecuencia previsible de una configuración de poder. Un modelo económico dependiente de un solo producto entró en crisis, y quienes controlaban simultáneamente los bancos y el gobierno decidieron que el costo lo pagaran los trabajadores.
Su efecto político fue, sin embargo, el contrario del buscado. Tres años después caía el régimen plutocrático, cuatro años después nacía el primer partido de izquierda del país, y seis años después una Constitución reconocía derechos sociales y el voto femenino.
Queda una advertencia sobre las fuentes. No hay cifra oficial de víctimas, y las estimaciones dependen de la fuente que se consulte. Que un país no sepa con precisión cuántos de sus ciudadanos murieron en una jornada como esa es, en sí mismo, parte de lo que hay que contar.
Fuentes y bibliografía
- Ayala Mora, Enrique. Resumen de Historia del Ecuador. Corporación Editora Nacional, Quito.
- Martínez, Patricio. Guayaquil, noviembre de 1922. CEDIS, Quito, 1988.
- Icaza, Patricio. Historia del movimiento obrero ecuatoriano. La Tierra, Quito, 2007.
- Albornoz, Oswaldo. Del crimen de El Ejido a la Revolución del 9 de julio de 1925. Claridad, Guayaquil, 1969.
- Moncada, José. La economía ecuatoriana en el siglo XX. Universidad Central del Ecuador, Quito, 1980.
- Guerrero, Andrés. Los oligarcas del cacao. El Conejo, Quito, 1980.
- Chiriboga, Manuel. Jornaleros y grandes propietarios en 135 años de exportación cacaotera, 1790-1925. CIESE, Quito, 1980.
- Crawford de Roberts, Lois. El Ecuador en la época cacaotera. Editorial Universitaria, Quito, 1980.
- Luna, Milton. Historia y conciencia popular. El artesanado en Quito. Corporación Editora Nacional, Quito, 1989.
- Ortiz Crespo, Gonzalo. Resumen de la historia económica del Ecuador, siglo XX. Abya-Yala, Quito, 2000.
Fuentes primarias
La prensa guayaquileña y quiteña de noviembre y diciembre de 1922 constituye el registro contemporáneo de los hechos, con versiones que difieren según la orientación de cada diario. Los informes oficiales del gobierno de José Luis Tamayo y los debates del Congreso posteriores documentan la posición de las autoridades. Las actas y manifiestos de las organizaciones obrero-artesanales de Guayaquil recogen las demandas que motivaron la huelga general.
Ver también
- La Revolución Liberal y Eloy Alfaro (1895-1912)
- García Moreno y la república católica (1860-1875)
- Guayaquil colonial: astilleros, piratas y cacao
- República
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