La etapa petrolera: el golpe de 1972 y el auge que transformó al Ecuador

En febrero de 1972, un golpe militar derrocó a Velasco Ibarra meses antes de que Ecuador empezara a exportar petróleo. El auge petrolero que siguió transformó al país, pero terminó en deuda externa y represión.

Actualizado el 21 de septiembre de 2026Publicado el 28 de agosto de 2026

Introducción

En febrero de 1972, las Fuerzas Armadas derrocaron a José María Velasco Ibarra, que se había autoproclamado dictador dos años antes. Apenas seis meses después, en agosto de ese mismo año, Ecuador inició sus primeras exportaciones petroleras. La coincidencia de fechas no fue casual: el nuevo gobierno militar, presidido por el general Guillermo Rodríguez Lara, llegó al poder decidido a que el Estado, y no solo las compañías extranjeras, controlara la riqueza que se avecinaba.

Lo que siguió fue la mayor expansión económica registrada en la historia del país, acelerada de forma inesperada por una crisis internacional ajena a Ecuador: la guerra árabe-israelí de 1973 y el consiguiente disparo de los precios del petróleo. Pero el auge también dejó una deuda externa creciente, una deforestación amazónica sin precedentes, y episodios de represión que contradecían su discurso nacionalista.

Este artículo recorre el golpe de 1972, las medidas del gobierno de Rodríguez Lara para nacionalizar la riqueza petrolera, el impacto del choque de precios de 1973, y el saldo ambiguo que dejó el auge al final de la década.

Ficha técnica

Golpe militar15 de febrero de 1972, contra José María Velasco Ibarra
GobiernoGuillermo Rodríguez Lara, «Gobierno Nacionalista y Revolucionario de las Fuerzas Armadas» (1972-1976)
Inicio de las exportaciones petrolerasAgosto de 1972
Ingreso a la OPEPJunio de 1973
Choque de preciosDe 2,50 a más de 13 dólares por barril, a partir de 1973
Empresa estatal creadaCorporación Estatal Petrolera Ecuatoriana (CEPE)
Sucesor de Rodríguez LaraConsejo Supremo de Gobierno (Triunvirato), desde 1976
Retorno a la democraciaElecciones de Jaime Roldós y Osvaldo Hurtado, 1978-1979
Fuentes principalesBocco, Auge petrolero, modernización y subdesarrollo: el Ecuador de los años setenta; Ayala Mora, Resumen de Historia del Ecuador; Paz y Miño Cepeda, «Ecuador en la globalización»
Última revisiónAgosto de 2026

El golpe de 1972

Velasco Ibarra había sido elegido para el período 1968-1972, pero en junio de 1970 se proclamó, según sus propias palabras, «Presidente de la República» con poderes omnímodos. La crisis económica y fiscal que siguió alimentó una agitación creciente, y en febrero de 1972, casi al final de su período, las propias Fuerzas Armadas que habían sostenido su régimen de facto lo derrocaron.

El programa del nuevo gobierno militar no fue improvisado: había sido concebido con anterioridad en la Academia de Guerra Naval, con la intención declarada de modernizar las estructuras económicas y sociales del país bajo criterios nacionalistas. El propio general Rodríguez Lara relató después que, en los meses previos al golpe, distintos sectores civiles se le acercaban públicamente a pedir la intervención de las Fuerzas Armadas.

Vista diurna de las instalaciones de la refinería estatal de Esmeraldas
La refinería estatal de Esmeraldas. Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0).

Nacionalizar el petróleo

El eje central del programa de Rodríguez Lara fue una política petrolera orientada a recuperar para el Estado buena parte de las entradas del negocio, hasta entonces por completo en manos de compañías transnacionales. Sus medidas fueron concretas: reversión al Estado de más de cuatro millones de hectáreas en la región oriental; recuperación de los campos hidrocarburíferos de la Anglo Ecuadorian Oil en la costa; reducción de las concesiones, de cuarenta a veinte años; adquisición estatal del veinticinco por ciento de los derechos de la Texaco-Gulf; y nacionalización de la explotación de gas.

El gobierno creó además la Corporación Estatal Petrolera Ecuatoriana, construyó la refinería estatal de Esmeraldas, impulsó la creación de la Organización Latinoamericana de Energía, y en junio de 1973 llevó a Ecuador a ingresar a la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Esas medidas se aplicaron, sin embargo, pese a que la producción nacional de hidrocarburos nunca llegó a superar el 0,6 por ciento de la producción mundial anual.

Vista nocturna de la refinería estatal de Esmeraldas, construida como parte de la política petrolera de los años setenta
La refinería de Esmeraldas de noche. Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

El choque de 1973 en la etapa petrolera

Lo que nadie en Quito podía prever fue el conflicto de Oriente Medio de 1973, cuando los países árabes decidieron boicotear la venta de hidrocarburos a las naciones que respaldaban a Israel. Los precios del petróleo se dispararon, pasando de dos dólares con cincuenta centavos por barril a más de trece dólares en muy poco tiempo.

La riqueza que ese aumento hizo ingresar al Ecuador transformó al país de la noche a la mañana. El Estado concentró la mayor parte de esos recursos, que se destinaron —a veces de forma superflua o mal planificada, según reconocen los propios historiadores del período— a modernizar el aparato productivo, expandir la educación pública y los servicios de salud, y sostener una política de industrialización por sustitución de importaciones.

El otro lado del auge

No cada aspecto de la década dejó un saldo positivo. En 1976, Rodríguez Lara fue reemplazado por un Consejo Supremo de Gobierno, integrado por representantes de las tres ramas de las Fuerzas Armadas, que limitó las políticas más progresistas del gobierno anterior y llevó adelante actos de represión. El episodio más grave ocurrió en 1977, cuando la represión de una huelga en el ingenio azucarero AZTRA terminó en una masacre de trabajadores.

El gobierno militar contrajo además deudas externas de forma agresiva, cuyo peso gravitaría sobre la economía ecuatoriana durante años. Y en el plano ambiental, el modelo de desarrollo petrolero implementado en el Oriente —que vinculó la explotación de los campos con la construcción de carreteras, la colonización agrícola y la reforma agraria— provocó una deforestación amazónica de una magnitud sin precedentes: se calcula que más del cuarenta por ciento de toda la deforestación histórica de la Amazonía ecuatoriana está asociada a esa decisión de política pública de los años setenta.

El retorno a la democracia

El propio Consejo Supremo de Gobierno estableció un plan de reestructuración jurídica que sometió dos proyectos de Constitución a referéndum; uno de ellos, adaptado, entró en vigencia en 1979. En las elecciones de 1978 y 1979, triunfó de manera sorpresiva el binomio formado por Jaime Roldós y Osvaldo Hurtado, de la alianza entre la Concentración de Fuerzas Populares y la Democracia Popular, y el 9 de agosto de 1979 el país retornó al régimen constitucional.

El historiador Juan Paz y Miño Cepeda ha señalado que, a diferencia de las dictaduras del Cono Sur de la misma época, el gobierno de Rodríguez Lara no llegó a ser una dictadura sangrienta al estilo de la de Augusto Pinochet en Chile, sino un gobierno militar de corte reformista, más cercano en sus aspiraciones al gobierno del general Juan Velasco Alvarado en el Perú.

Cronología

1967Se confirma la existencia de reservas petroleras explotables en el Oriente ecuatoriano.
Junio de 1970Velasco Ibarra se autoproclama «Presidente de la República» con poderes omnímodos.
15 de febrero de 1972Golpe militar; Guillermo Rodríguez Lara asume la presidencia.
Agosto de 1972Comienzan las exportaciones petroleras ecuatorianas.
Junio de 1973Ecuador ingresa a la OPEP.
1973La guerra de Oriente Medio dispara los precios internacionales del petróleo.
1976Rodríguez Lara es reemplazado por el Consejo Supremo de Gobierno.
1977Represión de la huelga en el ingenio AZTRA.
1979Entra en vigencia la nueva Constitución; Jaime Roldós asume la presidencia el 9 de agosto, retornando al régimen democrático.

Conclusión

La etapa petrolera fue, en apenas siete años, la transformación económica más rápida y profunda de la historia republicana del Ecuador. Un gobierno militar que llegó al poder por golpe de Estado terminó nacionalizando buena parte de una industria que hasta entonces habían controlado por completo las compañías extranjeras, justo cuando una crisis internacional imprevisible multiplicaba el valor de esa riqueza.

Pero el mismo auge que financió escuelas, hospitales y una refinería estatal también dejó una deuda externa creciente, una selva amazónica devastada por la infraestructura que acompañó a los pozos petroleros, y una masacre obrera bajo el gobierno que sucedió al de Rodríguez Lara. Cuando el país regresó a la democracia en 1979, heredaba tanto la riqueza como las contradicciones de una década que había cambiado al Ecuador para siempre.

Fuentes y bibliografía

  • Bocco, Arnaldo. Auge petrolero, modernización y subdesarrollo: el Ecuador de los años setenta. Corporación Editora Nacional, Quito, 1987.
  • Ayala Mora, Enrique. Resumen de Historia del Ecuador. Corporación Editora Nacional, Quito.
  • Paz y Miño Cepeda, Juan J. «Ecuador en la globalización», Historia Actual Online, n.º 18, 2009, pp. 21-31.
  • Isaacs, Anita. Military Rule and Transition in Ecuador, 1972-92. University of Pittsburgh Press, Pittsburgh, 1993.
  • Larrea, Carlos, y Liisa North. «Ecuador: adjustment policy impacts on truncated development and democratisation», Third World Quarterly, vol. 18, n.º 5, 1997, pp. 913-934.
  • Cueva, Agustín. El proceso de dominación política en el Ecuador. Editorial Planeta, Quito, 1990.

Fuentes primarias

Las declaraciones del propio general Guillermo Rodríguez Lara, recogidas en entrevistas publicadas en 2004, documentan de primera mano las circunstancias del golpe de 1972 y las presiones civiles que lo precedieron. El texto de la Ley de Hidrocarburos aprobada por su gobierno, y los decretos de reversión de concesiones petroleras a favor del Estado, son la fuente normativa central sobre la nacionalización descrita en este artículo.

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Sobre quien escribe

Jefferson

Soy docente en Ciencias de la Educación, con mención en Ciencias Sociales, y ejerzo la docencia desde 2020 tanto en el sector público como privado. La historia universal ha sido una pasión constante en mi vida, y de ahí nació la inquietud detrás de este proyecto: en años de investigar y recopilar información sobre la historiografía de mi país, me encontré una y otra vez con datos dispersos, imprecisos o directamente erróneos circulando en la red.

Ecuador en la Historia nace de esa necesidad —reunir en un solo espacio una historiografía rigurosa, verificable y bien fundamentada— y también de dos pasiones que confluyen aquí: mi fascinación por un pasado que encuentro tan misterioso y mitológico como desafiante, y mi interés por el futuro: la tecnología y las nuevas metodologías para investigar, organizar y compartir el conocimiento histórico.

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