Carlos Montúfar: del Chimborazo con Humboldt al pelotón de fusilamiento

En 1802, un joven quiteño de veintiún años ascendió el Chimborazo junto a Alexander von Humboldt. Catorce años después, ese mismo hombre, convertido en líder militar de la independencia, murió fusilado en Buga.

Actualizado el 7 de septiembre de 2026Publicado el 2 de septiembre de 2026

Introducción

Pocas biografías de la independencia sudamericana tienen un comienzo tan inesperado como la de Carlos Montúfar. Hijo del marqués de Selva Alegre, presidente de la Junta Suprema de 1809, Carlos no empezó su vida pública en un campo de batalla ni en una asamblea política, sino como acompañante voluntario de uno de los científicos más célebres de su tiempo: el naturalista prusiano Alexander von Humboldt.

Ese comienzo científico terminaría, catorce años más tarde, en un pelotón de fusilamiento en Buga, actual Colombia. Entre ambos extremos, Montúfar recorrió un camino que incluyó una expedición histórica a las nieves del Chimborazo, un regreso a Quito como comisionado regio, la presidencia militar de un efímero Estado independiente, y una fuga y recaptura final tras años de resistencia armada.

Este artículo recorre la expedición de Montúfar junto a Humboldt, su papel en la Segunda Junta y en el Estado de Quito, su caída, captura y fusilamiento, y el regreso de sus restos a Quito más de un siglo después.

Ficha técnica

NacimientoQuito, 1780
MuerteBuga, actual Colombia, 1816
PadreJuan Pío Montúfar y Larrea, segundo marqués de Selva Alegre
Expedición con HumboldtEnero-junio de 1802, ascenso al Chimborazo incluido
Cargo tras 1810Comisionado Regio de Quito
Cargo en el Estado de QuitoJefe militar de su defensa, 1812
Batalla decisivaYaguarcocha, 1 de diciembre de 1812
MuerteFusilado en Buga, 1816
Repatriación de sus restos1922, centenario de la Batalla de Pichincha, junto a los de Antonio José de Sucre
Fuentes principalesLandázuri Camacho, Antecedentes de la revolución quiteña; Vásquez, El trasfondo de la revolución quiteña
Última revisiónSeptiembre de 2026

Carlos Montúfar: el compañero de Humboldt

Cuando Alexander von Humboldt llegó a Quito en enero de 1802, tras casi tres años recorriendo Sudamérica, se hospedó buena parte de su estadía en la hacienda de Los Chillos, propiedad de la familia Montúfar. Allí conoció al joven Carlos, hijo del marqués de Selva Alegre, quien terminaría uniéndose voluntariamente a la expedición del naturalista prusiano y del botánico francés Aimé Bonpland por las montañas y volcanes de la región.

El 9 de junio de 1802, Montúfar partió de Quito al cuidado de Humboldt. Con él recorrió valles y montañas, y con él ascendió a las nieves del Chimborazo, en la expedición que estableció un récord de altitud para la época y que consagró la fama internacional del científico prusiano. La expedición continuó después hacia Lima, y finalmente hacia Europa, donde Montúfar recibió, según se ha señalado, una educación científica y cultural directa de uno de los grandes naturalistas de su tiempo.

Retrato de Carlos de Montúfar, por Rafael Salas (1926), conservado en el Museo Casa de Sucre, Quito
Retrato de Carlos de Montúfar, por Rafael Salas (1926). Wikimedia Commons (dominio público).

De comisionado regio a jefe militar

En 1810, Montúfar regresó a su patria como Comisionado Regio, con el grado de teniente coronel obtenido tras luchar contra la ocupación francesa en España. Llegó a Quito después de la masacre del 2 de agosto de ese mismo año, ya documentada en este sitio, y se integró a la Segunda Junta que su propio padre presidía como vicepresidente.

Cuando en 1812 se proclamó el Estado de Quito, con su propia Constitución bajo la presidencia del obispo José Cuero y Caicedo, Montúfar asumió la jefatura militar de su defensa. Se enfrentó a las fuerzas realistas comandadas por Aymerich y Sámano, pero el 8 de noviembre de 1812 la ciudad cayó, y el gobierno del Estado de Quito debió huir hacia Ibarra.

Busto de Carlos Montúfar en el Templo de la Patria, Quito
Busto de Carlos Montúfar, Templo de la Patria, Quito. Wikimedia Commons (dominio público).

Yaguarcocha y la fuga hacia el norte

Desde el exilio, Montúfar formó, junto al marqués de Villa Orellana y Manuel Matheu, una tercera junta quiteña que continuó la resistencia armada. El 27 de noviembre de 1812, sus fuerzas derrotaron a las tropas realistas comandadas por Juan Sámano en San Antonio de Caranqui. La victoria fue breve: el 1 de diciembre, reforzadas las tropas reales, los insurgentes sufrieron una derrota definitiva a orillas de la laguna de Yaguarcocha. Varios de sus compañeros fueron capturados; Montúfar logró escapar.

Los años siguientes lo llevaron a combatir en el sur de la actual Colombia, en el marco de la prolongada resistencia realista de la región de Pasto, hasta que finalmente fue capturado. Murió fusilado en Buga en 1816, a los treinta y seis años, uno de los tantos líderes de la primera ola independentista que no llegó a ver el triunfo definitivo de la causa que había abrazado.

El regreso a Quito, un siglo después

Las cenizas de Carlos Montúfar permanecieron fuera de su patria durante más de un siglo. En 1922, con motivo del centenario de la Batalla de Pichincha, la Junta del Centenario dispuso su repatriación a Quito, donde fueron depositadas junto a las del propio Antonio José de Sucre, el vencedor de esa batalla. Un panegírico de la época describió esa asociación con una imagen elocuente: el mártir que encarnó los dolores de la primera etapa de la guerra, junto al vencedor que consumó la obra iniciada en Quito por Espejo, los propios Montúfar, y otros próceres de 1809 y 1810.

Cronología

1780Nace Carlos Montúfar en Quito.
Enero de 1802Alexander von Humboldt llega a Quito y se hospeda en la hacienda de la familia Montúfar.
Junio de 1802Montúfar asciende el Chimborazo junto a Humboldt y Bonpland.
1802-1804Viaja con Humboldt a Lima y después a Europa.
1810Regresa a Quito como Comisionado Regio, tras la masacre del 2 de agosto.
1812Se proclama el Estado de Quito; Montúfar asume su jefatura militar.
8 de noviembre de 1812Cae Quito ante las fuerzas realistas.
27 de noviembre de 1812Victoria patriota en San Antonio de Caranqui.
1 de diciembre de 1812Derrota definitiva en Yaguarcocha; Montúfar escapa.
1816Es capturado y fusilado en Buga.
1922Sus restos son repatriados a Quito, junto a los de Sucre, en el centenario de Pichincha.

Conclusión

La biografía de Carlos Montúfar conecta, de una manera poco común, dos mundos que rara vez se cruzan en los relatos históricos: la ciencia ilustrada europea, representada por uno de sus máximos exponentes, y el nacimiento violento de una nación sudamericana. El mismo joven que ascendió el Chimborazo junto a Humboldt, aprendiendo de él el valor científico de su propia tierra, terminaría muriendo por las armas defendiendo la independencia de esa misma tierra.

Que sus restos hayan tardado más de un siglo en regresar a Quito, y que lo hicieran para descansar junto a los de Sucre, resume bien el lugar que la memoria histórica ecuatoriana terminó por darle: no el vencedor final de la independencia, sino uno de sus mártires más tempranos y menos recordados fuera de los círculos especializados.

Fuentes y bibliografía

Fuentes primarias

El informe autógrafo de Antonio José de Sucre sobre la solicitud presentada por doña Rosa Montúfar, hermana de Carlos, citado en los antecedentes de la revolución quiteña, documenta de manera directa el reconocimiento oficial de los servicios prestados por Montúfar a la causa independentista. El panegírico pronunciado con motivo de la repatriación de sus restos en 1922, conservado en la Biblioteca Nacional del Ecuador «Eugenio Espejo», describe de primera mano la ceremonia que depositó sus cenizas junto a las de Sucre.

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Sobre quien escribe

Jefferson

Soy docente en Ciencias de la Educación, con mención en Ciencias Sociales, y ejerzo la docencia desde 2020 tanto en el sector público como privado. La historia universal ha sido una pasión constante en mi vida, y de ahí nació la inquietud detrás de este proyecto: en años de investigar y recopilar información sobre la historiografía de mi país, me encontré una y otra vez con datos dispersos, imprecisos o directamente erróneos circulando en la red.

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