El Levantamiento Indígena de 1990

En junio de 1990, el movimiento indígena organizó el mayor levantamiento de la historia ecuatoriana: bloqueó carreteras, paralizó ciudades y forzó al gobierno a negociar. Una muerte en Chimborazo estuvo a punto de convertirlo en masacre.

Actualizado el 21 de septiembre de 2026Publicado el 29 de agosto de 2026

Introducción

El 28 de mayo de 1990, un grupo de indígenas ocupó pacíficamente el templo de Santo Domingo, en el centro histórico de Quito. Fue el primer gesto visible de lo que en los días siguientes se convertiría en el levantamiento de masas más importante de la historia reciente del Ecuador: entre el 4 y el 6 de junio, comunidades indígenas de la sierra y la Amazonía bloquearon carreteras, ocuparon tierras y paralizaron ciudades enteras, obligando al gobierno a sentarse a negociar.

El presidente Rodrigo Borja había declarado, poco antes, que en quinientos años ningún gobierno republicano ni colonial había hecho tanto por los pueblos indígenas como el suyo. El levantamiento fue la respuesta directa a esa afirmación, y a las promesas incumplidas que la sustentaban.

Este artículo recorre los antecedentes organizativos del levantamiento, sus días centrales, el episodio de violencia que estuvo a punto de convertirlo en tragedia, y las consecuencias políticas que se prolongaron durante la década siguiente.

Ficha técnica

Fecha central4 al 6 de junio de 1990
Antecedente inmediatoOcupación del templo de Santo Domingo, Quito, 28 de mayo de 1990
Organización convocanteConfederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE)
Asamblea que decidió el levantamientoV Asamblea de la CONAIE, Pujilí, Cotopaxi, abril-mayo de 1990
Documento central«Mandato por la vida y los derechos de las nacionalidades indígenas del Ecuador», dieciséis puntos
Presidente en el poderRodrigo Borja Cevallos
Víctima mortalOswaldo Cuvi, en Gatazo Grande, Colta, Chimborazo
Fuentes principalesMéndez, «Comunicación y levantamiento indígena de 1990»; Botero Villegas, «Estado, cuestión agraria y movilización india en Ecuador», Nueva Sociedad
Última revisiónAgosto de 2026

La V Asamblea y el Mandato de los dieciséis puntos

La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador reunió su V Asamblea en Pujilí, provincia de Cotopaxi, entre abril y mayo de 1990. Tras horas de análisis sobre las promesas incumplidas de sucesivos gobiernos, la Asamblea decidió convocar al levantamiento y a la paralización de actividades entre el 4 y el 6 de junio, exigiendo respuesta a los dieciséis puntos de su «Mandato por la vida y los derechos de las nacionalidades indígenas del Ecuador».

Ese pliego, elaborado a partir de demandas sociales, educativas y étnicas, tenía como eje central la legalización de las tierras indígenas y campesinas. Los dirigentes recorrieron sus comunidades en cada provincia para socializar la convocatoria y coordinar acciones de cierre de carreteras y toma de espacios públicos.

Fachada de la iglesia de Santo Domingo en Quito, ocupada pacíficamente el 28 de mayo de 1990 al inicio del levantamiento indígena
La iglesia de Santo Domingo, Quito, punto de partida del levantamiento. Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Un país paralizado: el Levantamiento Indígena de 1990

Lo que comenzó con la toma pacífica del templo de Santo Domingo el 28 de mayo se extendió, entre el 4 y el 6 de junio, a la mayoría de las provincias del país, en especial en la sierra. Entre diez mil y quince mil personas indígenas llegaron a Quito; se cerraron carreteras, se ocuparon terrenos y se paralizaron actividades en escala nacional, un fenómeno que los especialistas describen, sin exagerar, como el movimiento de masas más importante de la historia reciente ecuatoriana.

La reacción de los sectores terratenientes fue inmediata. En Chimborazo, el Centro Agrícola de Riobamba y la Asociación de Ganaderos exigieron sanciones contra los «agitadores» del levantamiento y pidieron que se declarara la provincia en emergencia. La opinión pública se dividió con dureza entre quienes respaldaban las demandas indígenas y quienes exigían mano dura.

La muerte de Oswaldo Cuvi y el hombre que evitó una masacre

El episodio más grave del levantamiento ocurrió en Gatazo Grande, en el cantón Colta, provincia de Chimborazo. En un enfrentamiento entre indígenas y militares, un proyectil hirió de gravedad al comunero Oswaldo Cuvi, quien murió poco después en el hospital de Riobamba. La noticia desató la ira colectiva: los indígenas retuvieron a los militares presentes en el lugar y los condujeron en masa hacia Riobamba.

La situación pudo haber derivado en una tragedia de mayores proporciones. Según un testimonio recogido en 2016 y atribuido a Gortaire, un asesor cercano al presidente Borja logró que el Ejército no disparara indiscriminadamente contra las concentraciones indígenas: bastaba un solo disparo al aire para que la respuesta colectiva desatara una conmoción total. Esa intervención, poco conocida y rara vez mencionada en los relatos sobre el levantamiento, impidió que la confrontación escalara hacia una masacre de mayores dimensiones.

El volcán Chimborazo, en cuya provincia ocurrió el enfrentamiento de Gatazo Grande durante el levantamiento de 1990
El volcán Chimborazo, en cuya provincia ocurrió el enfrentamiento de Gatazo Grande. Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Las consecuencias: tierras y Pachakutik

El levantamiento de 1990 no fue un episodio aislado, sino el inicio de un ciclo de movilización que se extendería durante toda la década. En abril de 1992, en un gesto de alto valor simbólico, el propio Borja entregó títulos de propiedad por más de un millón de hectáreas a los pueblos indígenas de Pastaza. En 1994, un nuevo levantamiento obligó al gobierno a retractarse de una ley de liberalización de tierras que amenazaba con poner fin a la reforma agraria.

La guerra no declarada con el Perú, a inicios de 1995, cerró filas nacionales en torno a la defensa territorial y redujo temporalmente la confrontación entre el Estado y el movimiento indígena, aunque la tregua duró poco. Para las elecciones de 1996, las organizaciones indígenas fundaron el Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik, que logró una diputación nacional, siete diputaciones provinciales y más de sesenta autoridades locales, incluidas seis alcaldías: la primera participación electoral del movimiento indígena ecuatoriano, y un triunfo notable para una organización que apenas seis años antes había paralizado el país exigiendo ser escuchada.

Cronología

Agosto de 1988Rodrigo Borja asume la presidencia.
Abril-mayo de 1990V Asamblea de la CONAIE en Pujilí; se decide el levantamiento.
28 de mayo de 1990Ocupación pacífica del templo de Santo Domingo en Quito.
4-6 de junio de 1990Levantamiento indígena nacional; muerte de Oswaldo Cuvi en Gatazo Grande.
Abril de 1992Borja entrega títulos de tierra por más de un millón de hectáreas en Pastaza.
1994Nuevo levantamiento contra la ley de liberalización de tierras.
Inicios de 1995Guerra no declarada con el Perú.
1996Fundación del Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik; primera participación electoral indígena.

Conclusión

El Levantamiento Indígena de 1990 demostró algo que ningún gobierno ecuatoriano había tenido que enfrentar antes con esa escala: una capacidad de organización y movilización nacional coordinada desde las propias comunidades indígenas, capaz de paralizar al país durante días y de imponer sus demandas en la agenda pública. Empezó con un gesto pacífico —la ocupación de un templo colonial— y estuvo a punto de terminar en tragedia en un páramo de Chimborazo.

Sus consecuencias se extendieron mucho más allá de esos días de junio: títulos de tierra, un nuevo levantamiento en 1994, y finalmente la fundación de Pachakutik, que llevó por primera vez al movimiento indígena a competir directamente por el poder político. Treinta años después, es imposible entender la historia política reciente del Ecuador sin ese levantamiento como punto de partida.

Fuentes y bibliografía

  • Méndez, P. «Comunicación y levantamiento indígena de 1990: la radio y la palabra como armas de lucha», Kairós. Revista de Ciencias Económicas, Jurídicas y Administrativas, vol. 2, n.º 2, Universidad Nacional de Chimborazo, enero-junio 2019, pp. 38-50.
  • Botero Villegas, Luis Fernando. «Estado, cuestión agraria y movilización india en Ecuador. Los desafíos de la democracia», Nueva Sociedad, n.º 153, enero-febrero 1998, pp. 56-72.
  • Guerrero, Andrés. «De sujetos indios a ciudadanos étnicos: de la manifestación de 1961 al levantamiento de 1990», en Alberto Adrianzén (ed.), Democracia, etnicidad y violencia política en los países andinos. IEP / IFEA, Lima, 1993, pp. 83-101.
  • Santana, Roberto. «Actores y escenarios étnicos en Ecuador: el levantamiento de 1990».
  • Macas, Luis. Testimonio y análisis del levantamiento indígena, 1991.
  • ILDIS (comp.). Sismo étnico en el Ecuador: varias perspectivas. ILDIS / El Duende / Abya-Yala, Quito, 1993.

Fuentes primarias

El «Mandato por la vida y los derechos de las nacionalidades indígenas del Ecuador», de dieciséis puntos, presentado por la CONAIE en su V Asamblea de Pujilí, es la fuente primaria central sobre las demandas del levantamiento. Las notas de prensa del diario El Espectador de Riobamba, publicadas entre el 7 y el 8 de junio de 1990, documentan de forma directa los sucesos de Gatazo Grande y la reacción de los sectores terratenientes de Chimborazo. El testimonio de Gonzalo Ortiz Crespo sobre la intervención del asesor presidencial durante el levantamiento aporta un ángulo poco documentado en las historias generales del episodio.

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Sobre quien escribe

Jefferson

Soy docente en Ciencias de la Educación, con mención en Ciencias Sociales, y ejerzo la docencia desde 2020 tanto en el sector público como privado. La historia universal ha sido una pasión constante en mi vida, y de ahí nació la inquietud detrás de este proyecto: en años de investigar y recopilar información sobre la historiografía de mi país, me encontré una y otra vez con datos dispersos, imprecisos o directamente erróneos circulando en la red.

Ecuador en la Historia nace de esa necesidad —reunir en un solo espacio una historiografía rigurosa, verificable y bien fundamentada— y también de dos pasiones que confluyen aquí: mi fascinación por un pasado que encuentro tan misterioso y mitológico como desafiante, y mi interés por el futuro: la tecnología y las nuevas metodologías para investigar, organizar y compartir el conocimiento histórico.

Cada entrada de este sitio se construye a partir de fuentes académicas, archivísticas y arqueológicas verificables, con un proceso de curación y contraste de fuentes que aplico con el mismo rigor que exijo en mi labor docente.

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