Eloy Alfaro: el Viejo Luchador de la Revolución Liberal ecuatoriana

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Introducción

Eloy Alfaro es, junto con Simón Bolívar y Antonio José de Sucre, uno de los nombres que más calles, escuelas y plazas llevan en Ecuador, pero su figura suele reducirse a dos episodios: el Ferrocarril Trasandino y el trágico final de enero de 1912. Este sitio ya documentó en profundidad ese desenlace en el artículo sobre su asesinato, «La Hoguera Bárbara», y el proceso político que encabezó en La Revolución Liberal y Eloy Alfaro (1895-1912). Este artículo recorre, en cambio, la vida completa del hombre: su origen montecristense, casi treinta años de conspiraciones y destierros antes de llegar al poder, y sus dos gobiernos.

Nacido en Montecristi en 1842, hijo de un exiliado político español y una montecristense, José Eloy Alfaro Delgado combinó desde joven el comercio con la conspiración: tomó las armas contra Gabriel García Moreno a los veintidós años, vivió más de una década de destierro en Panamá, donde hizo fortuna y formó una familia, y regresó una y otra vez a liderar montoneras contra los gobiernos conservadores hasta encabezar, en 1895, la revolución que le dio al país su primer gobierno liberal. Gobernó dos veces —de 1895 a 1901 y de 1906 a 1911— y en ese segundo período completó el ferrocarril que unió Guayaquil con Quito, considerado su obra más perdurable.

Este artículo recorre sus orígenes familiares en Montecristi, los años de exilio y conspiración en Panamá, su etapa como jefe de montoneras, el primer gobierno liberal de 1895, el segundo gobierno y la construcción del ferrocarril, y su caída y muerte en 1912, cuyo relato detallado remite al artículo dedicado a ese episodio.

Ficha técnica

Nombre completoJosé Eloy Alfaro Delgado
NacimientoMontecristi, 25 de junio de 1842
MuerteQuito, 28 de enero de 1912 (asesinado)
Apodo«El Viejo Luchador»
Primer gobierno17 de enero de 1897 – 1 de septiembre de 1901
Segundo gobierno1 de enero de 1907 – 11 de agosto de 1911
PartidoPartido Liberal Radical Ecuatoriano (fundador)
EsposaAna Paredes Arosemena, casados en Panamá en 1872
Obra principalFerrocarril Trasandino Guayaquil-Quito, inaugurado en 1908
Fuentes principalesVizuete Marcillo, «La reacción del clero durante la Revolución Liberal» (HiSTOReLo, 2017); Miniguano Trujillo y Alves de Barros, «Arrastrado en fotografías: Eloy Alfaro en el tiempo» (Chakiñán, 2025); Salazar Ponce, tesis PUCE sobre fotografía y familia ecuatoriana; «Resumen de la Historia del Ecuador» (cronología presidencial)
Última revisiónSeptiembre de 2026

Orígenes en Montecristi: entre el comercio y la conspiración

José Eloy Alfaro Delgado nació en Montecristi, en la provincia de Manabí, el 25 de junio de 1842. Su padre, Manuel Alfaro y González, era un español oriundo de Cervera del Río Alhama, en La Rioja, que había llegado al territorio ecuatoriano como exiliado político; su madre, María de la Natividad Delgado López, nacida en el propio Montecristi, provenía de una familia local: su padre había sido en varias ocasiones regidor del cabildo colonial de la villa. Eloy recibió su instrucción primaria en Montecristi y, al concluirla, se dedicó a ayudar a su padre en los negocios familiares, en un cantón cuya economía giraba en buena parte en torno al comercio con Panamá.

La politización de Alfaro llegó temprano. En 1864, a los veintidós años, se sumó a una conspiración liberal contra el gobierno del conservador Gabriel García Moreno, organizada por el general Manuel Tomás Maldonado; al ser sofocada la conjura, debió abandonar el país. Regresó al año siguiente para combatir junto al general José María Urbina en el Combate naval de Jambelí (1865), uno de los enfrentamientos de la larga pugna entre liberales y conservadores que dominó la política ecuatoriana del siglo XIX. Derrotado nuevamente, partió al destierro, esta vez a Panamá, entonces todavía departamento de Colombia.

El destierro en Panamá y la formación del líder liberal

En Panamá, Alfaro se dedicó al comercio y prosperó económicamente durante los años que siguieron. Allí conoció a Ana Paredes Arosemena, una joven panameña con quien contrajo matrimonio en 1872 y con quien tuvo nueve hijos; antes de ese matrimonio había tenido ya un hijo, Rafael, fruto de una relación anterior. También en Panamá coincidió con el ensayista Juan Montalvo, a quien protegió y ayudó a financiar la edición de algunos de sus escritos, en un vínculo que refleja el ambiente de exiliados liberales ecuatorianos que se fue formando en el istmo durante esas décadas.

El asesinato de García Moreno en 1875 abrió una nueva etapa: Alfaro regresó a Ecuador y participó en las luchas políticas que llevaron a la caída de los gobiernos de Antonio Borrero e Ignacio de Veintimilla, alternando entre la actividad conspirativa dentro del país y nuevos períodos de destierro en Panamá, de donde partía cada vez que se abría una oportunidad de levantarse en armas.

Retrato del general Eloy Alfaro, presidente de Ecuador
Eloy Alfaro, «El Viejo Luchador». Fotografía de dominio público, vía Wikimedia Commons.

El jefe de las montoneras (1876-1895)

Durante casi veinte años, Alfaro encabezó desde la costa manabita y esmeraldeña sucesivas montoneras —partidas armadas irregulares, típicas de la guerra civil ecuatoriana del siglo XIX— contra los gobiernos conservadores y moderados que se sucedieron tras la muerte de García Moreno. En febrero de 1883 lideró una rebelión que lo llevó a ser proclamado Jefe Supremo de las provincias de Manabí y Esmeraldas; el levantamiento se extendió hasta octubre de ese año, cuando un gobierno provisional logró restaurar el poder conservador y obligó nuevamente a Alfaro a replegarse.

Esa alternancia entre campaña armada y destierro —que le valió, con el tiempo, el apodo de «El Viejo Luchador»— se prolongó hasta 1895, cuando una nueva crisis política en Guayaquil le abrió por fin el camino al poder nacional.

La Revolución Liberal y el primer gobierno (1895-1901)

El 5 de junio de 1895, el pueblo de Guayaquil se pronunció contra el presidente interino Vicente Lucio Salazar y proclamó a Eloy Alfaro Jefe Supremo, aún en el destierro panameño. Alfaro regresó al país y encabezó una breve guerra civil —la Revolución Liberal— en la que la Iglesia, temerosa de perder su influencia, respaldó activamente al gobierno saliente: el arzobispo de Quito prestó dinero y movilizó recursos eclesiásticos para sofocar a las montoneras liberales. Pese a esa resistencia, el avance liberal por la Sierra se impuso, y el 4 de septiembre de 1895 Alfaro entró en Quito, donde el general Belisario Albán había ejercido como Jefe Civil y Militar interino desde finales de agosto. El proceso completo, incluida la campaña militar y sus consecuencias hasta la muerte de Alfaro en 1912, se documenta en el artículo La Revolución Liberal y Eloy Alfaro (1895-1912).

El 17 de enero de 1897, Alfaro fue nombrado presidente constitucional, con Manuel Benigno Cueva como vicepresidente hasta 1899 y luego Carlos Freile Zaldumbide hasta el fin del período, el 1 de septiembre de 1901. Entre los logros de ese primer gobierno destacó la separación entre la Iglesia y el Estado, que desmontó buena parte del entramado de privilegios eclesiásticos heredado del período conservador. Al concluir su mandato, Alfaro respaldó a su sucesor, Leónidas Plaza Gutiérrez, aunque las diferencias entre ambos surgirían poco después y marcarían la política liberal de la década siguiente.

El segundo gobierno y el Ferrocarril Trasandino (1906-1911)

El 1 de enero de 1906, Alfaro se levantó contra el gobierno de Lizardo García; dos semanas después, el 16 de enero, fue proclamado nuevamente Jefe Supremo, y gobernó desde el 1 de enero de 1907 como presidente constitucional hasta el 11 de agosto de 1911. Este segundo período radicalizó las reformas liberales: se legalizó el divorcio, se estableció el matrimonio civil, se instituyó la libertad de expresión y la educación laica y gratuita, y se construyeron numerosas escuelas públicas en distintas ciudades del país.

La obra más recordada de este segundo gobierno fue, sin embargo, la culminación del Ferrocarril Trasandino, que unió Guayaquil con Quito y fue inaugurado en 1908 tras más de una década de trabajos. El proyecto, aunque hoy se celebra como un símbolo de unidad nacional, resultó inicialmente impopular: la demanda de alimentos y leña de los campamentos ferroviarios encareció los mercados locales, los pasajes eran costosos incluso en tercera clase, y la deuda externa contraída para financiar la obra —nunca rentable por sí misma— se pagó con fondos públicos, lo que elevó impuestos y retrasó salarios estatales. El artículo El Ferrocarril Trasandino aborda en detalle la construcción de la obra y sus efectos económicos y sociales.

Eloy Alfaro junto a su esposa Ana Paredes y sus hijos, retrato familiar de 1908
Eloy Alfaro junto a su esposa Ana Paredes Arosemena y parte de su familia, retrato de 1908. Archivo Histórico del Ministerio de Cultura del Ecuador, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Caída, destierro final y La Hoguera Bárbara

Tras dejar la presidencia en 1911, Alfaro cuestionó con dureza al gobierno de su sucesor, Emilio Estrada Carmona, y sectores alfaristas comenzaron a organizar sublevaciones militares. En medio de esa crisis, Alfaro fue desterrado nuevamente a Panamá, esta vez bajo el gobierno interino de Carlos Freile Zaldumbide. Regresó al país el 4 de enero de 1912 con intención de dialogar con el gobierno, pero el general Leónidas Plaza ordenó su encarcelamiento en el Penal García Moreno de Quito.

El 28 de enero de 1912, una turba asaltó la cárcel donde estaban detenidos Alfaro y varios de sus familiares y colaboradores; tras un linchamiento, los cuerpos fueron arrastrados por las calles de Quito hasta el parque El Ejido, donde fueron incinerados. Este sitio dedica a ese episodio un artículo propio, La Hoguera Bárbara: el asesinato de Eloy Alfaro (1912), que reconstruye los hechos del linchamiento, el contexto político de su caída y las fotografías que permitieron identificar a los responsables.

El legado de Eloy Alfaro

El legado de Alfaro suele resumirse en la separación entre Iglesia y Estado, la modernización educativa y de transporte, y la defensa de la unidad y la integridad territorial del país frente a las presiones regionalistas de su época. La Escuela Superior Militar del Ejército ecuatoriano y el buque insignia de la Armada llevan su nombre, junto con numerosos colegios, avenidas y plazas en distintas ciudades del Ecuador. Su figura, sin embargo, también es objeto de debate historiográfico: el propio Ferrocarril Trasandino, hoy celebrado como su obra mayor, generó en su momento un costo social considerable para buena parte de la población que financió su construcción.

Cronología

25 de junio de 1842Nace en Montecristi, hijo de Manuel Alfaro y González y María de la Natividad Delgado López.
1864Se une a una conspiración liberal contra García Moreno; sale al exilio.
1865Regresa y combate en el Combate naval de Jambelí junto a José María Urbina; parte al destierro en Panamá.
1872Se casa con Ana Paredes Arosemena en Panamá.
1875Muere García Moreno; Alfaro regresa a Ecuador.
Febrero-octubre de 1883Jefe Supremo de las provincias de Manabí y Esmeraldas durante una rebelión liberal.
5 de junio de 1895Guayaquil lo proclama Jefe Supremo; comienza la Revolución Liberal.
4 de septiembre de 1895Entra en Quito.
17 de enero de 1897 – 1 de septiembre de 1901Primer gobierno constitucional.
16 de enero de 1906Se levanta contra Lizardo García y es proclamado nuevamente Jefe Supremo.
1 de enero de 1907 – 11 de agosto de 1911Segundo gobierno constitucional.
1908Se inaugura el Ferrocarril Trasandino Guayaquil-Quito.
1911Desterrado nuevamente a Panamá tras dejar la presidencia.
4 de enero de 1912Regresa a Ecuador buscando diálogo con el gobierno.
28 de enero de 1912Es asesinado en Quito junto a familiares y colaboradores («La Hoguera Bárbara»).

Conclusión

La vida de Eloy Alfaro es, en esencia, la historia de una tenacidad poco común: casi treinta años de conspiraciones, destierros y montoneras antes de alcanzar el poder, y once años de gobierno efectivo repartidos en dos períodos separados por más de un lustro. Esa persistencia —que le dio el apodo de «El Viejo Luchador»— explica tanto la magnitud de sus reformas liberales como la violencia con que terminó su vida: pocos gobernantes ecuatorianos del siglo XIX y principios del XX generaron adhesiones y rechazos tan intensos como él.

Fuentes y bibliografía

Nota editorial: la mayor parte de este artículo —el segundo gobierno, la Revolución Liberal, el Ferrocarril Trasandino y el legado de Alfaro— se elaboró con el corpus documental del proyecto. Los datos sobre su origen familiar, la cronología del destierro en Panamá y su matrimonio (sección «Orígenes en Montecristi» y «El destierro en Panamá») no se encontraron en los documentos disponibles del corpus y se completaron con la entrada de Wikipedia en español sobre Eloy Alfaro, citada abajo como fuente externa.

  • Vizuete Marcillo, Luis Esteban. «La reacción del clero secular y regular durante la Revolución Liberal ecuatoriana». HiSTOReLo. Revista de Historia Regional y Local, vol. 9, n.º 17, 2017.
  • Miniguano Trujillo, Andrea Soledad y Alves de Barros, Alex Sandro. «Arrastrado en fotografías: Eloy Alfaro en el tiempo». Chakiñán. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, n.º 25, abril de 2025.
  • Salazar Ponce, Betty. Tesis sobre fotografía y estructura familiar en el Ecuador de inicios del siglo XX, Pontificia Universidad Católica del Ecuador.
  • «Resumen de la Historia del Ecuador» (cronología de presidentes y jefes de Estado del Ecuador).
  • «Eloy Alfaro», Wikipedia en español (consultado en septiembre de 2026), utilizado como fuente complementaria para datos biográficos familiares no disponibles en el corpus documental del proyecto.

Fuentes primarias

El retrato familiar de 1908 reproducido en este artículo procede del Archivo Histórico del Ministerio de Cultura del Ecuador, disponible a través de Wikimedia Commons.

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Sobre quien escribe

Jefferson

Soy docente en Ciencias de la Educación, con mención en Ciencias Sociales, y ejerzo la docencia desde 2020 tanto en el sector público como privado. La historia universal ha sido una pasión constante en mi vida, y de ahí nació la inquietud detrás de este proyecto: en años de investigar y recopilar información sobre la historiografía de mi país, me encontré una y otra vez con datos dispersos, imprecisos o directamente erróneos circulando en la red.

Ecuador en la Historia nace de esa necesidad —reunir en un solo espacio una historiografía rigurosa, verificable y bien fundamentada— y también de dos pasiones que confluyen aquí: mi fascinación por un pasado que encuentro tan misterioso y mitológico como desafiante, y mi interés por el futuro: la tecnología y las nuevas metodologías para investigar, organizar y compartir el conocimiento histórico.

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